Bogotá, martes 8 de febrero de 2011
Doctor
Germán Cardona
Ministro de Transportes
Apreciado Ministro,
Sabe usted que de tiempo atrás tengo el más alto concepto de sus calidades éticas y técnicas, y que los que hemos tenido el privilegio de haber intercambiado ideas con su señoría, lo reconocemos como un hombre sin dogmatismos y abierto a la controversia que enriquece. Por lo anterior, permítame hacer unas reflexiones frente al paro de los camioneros que vive el país.
Un país con una malla vial acorde a sus necesidades, con un combustible a unos precios justos y sin agentes que desde la ilegalidad envíen señales que distorsionen los precios del mercado, debería tener libertad de fletes, y no se entendería la protesta que la cartera a su cargo hoy enfrenta.
El problema en nuestro país es que no tenemos una malla vial decente, los precios de los combustibles están entre los cinco más caros del mundo de los países productores de petróleo y desafortunadamente la actividad del lavado de dinero no permite tener siempre señales claras para definir costos de servicios y productos en Colombia.
Sustento mis afirmaciones en lo evidente. Colombia en los últimos años vio mas locuacidad de los responsables del sector de las vías, que trabajo serio para modernizar nuestras carreteras. Los precios de los combustibles que tenemos son estrambóticos por lo altos, especialmente si recordamos que Colombia es un país productor de petróleo, y ve como su gente paga casi el doble de lo que paga un transportador en Estados Unidos por la gasolina y hasta cuatro veces lo que pagan los camioneros de los países vecinos por este mismo producto.
Dejo como un tema de especial reflexión las distorsiones de los dineros calientes en el transporte colombiano. Usted y yo sabemos que los narcos cuando ingresan a un sector de la economía, pueden terminar apoderándose de él y quebrando a la gente que lo ha trabajado honestamente en el lapso de su vida, pues su objetivo no es ganar dinero, sino lavar dinero. Los que quieren blanquear sus capitales pueden vender u ofertar servicios a pérdida.
Señor Ministro, recientemente el país conoció escándalos en la Dirección Nacional de Estupefacientes, y de él se pudieron derivar el conocimiento de testaferros de narcos metidos en el sector del transporte que prestaban servicios a empresas privadas y en algunos casos empresas con participación del estado. Sé que es un tema que no se puede generalizar, pero si es una alerta que no debemos desconocer. Una libertad absoluta de fletes puede mejorar la competitividad de otros sectores de la economía, pero también puede lograr que quienes lavan dinero, saquen a los que transportan carga de sus negocios, y eso es muy grave.
La competitividad la podrían tener los transportadores, al tener Colombia la ventaja comparativa de producir petróleo y por ello es posible bajar los precios de los combustibles y no seguir defendiendo la falacia de que en Colombia subsidiamos el combustible, tema que desafortunadamente usted no puede resolver. Fortalecemos la competitividad también, mejorando la malla vial de los colombianos, y en eso todos sus amigos sabemos que usted y este gobierno hará un buen trabajo.
Ministro, le dejo estas reflexiones y le solicito que ese talante liberal que lo caracteriza sea el predominante para enfrentar el problema que le da origen a esta comunicación, y que permita que en el gobierno de la Prosperidad Democrática los transportadores y usted le den la buena noticia al país de un acuerdo que defiende a los sectores en general, pero especialmente, que evita que dineros dudosos abaraten un sector por un corto lapso de tiempo, para después encarecerlo en los costos de la violencia.
No puedo terminar esta comunicación sin reconocer su esfuerzo para que los recursos de la malla vial terciaria lleguen a donde deben llegar y se apliquen como deben aplicarse. Si en el encuentro de la Federación Nacional de Municipios (Que más parece la Federación de Alcaldes, por las prioridades que define en sus luchas), usted tuvo que defender principios de buen gobierno, muchos colombianos se lo reconocemos y sabemos que seguirá adelante, pues en su vida pública ha tenido que torear temas más complejos con buenos resultados.
Amigo,
Luis Fernando Velasco
Senador de la República


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