lunes, 14 de febrero de 2011

Sobre el día de los enamorados.

Gustavo Adolfo Constaín R.

14 de febrero del 2010, Año de Nuestro Señor.

No hemos pensado acaso que el triunfo o caída de un hombre, de un pueblo o raza, o naciones esté mas cerca de una explicación inexplicable, de algo espiritual, inverosímil, de sentir mariposas en el estomago o ver a los ángeles en la lluvia o creer que el olor a tierra mojada proviene de la amada. Esta sensación mueve al mundo no las ideologías o doctrinas, el amor las hace fuertes, pero ellas sin él, no valen nada. Igualando al poeta que dijo “a los pueblos no los ha movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!”. Y la poesía vive de amor y el poeta, respira por ella.

Acaso las grandes tragedias de la humanidad, no serán producto de una invitación al parque que no se produjo, de una carta de amor que no llegó a su destino, de la falta de valor a invitar a bailar, de un beso prometido y no dado, del poema que no se entregó. De la falta de una declaración de amor. Escuchen ahora la historia como pudo haber sido.

Los ángeles del cielo tenían todo en la luz, pero conocieron a las hijas del hombre y por su mirada, abandonaron el hogar.

La caída del paraíso, no fue porque Adán perdió a la hermosa mujer de cabellos rojos a Lilith irremediablemente y por un amor no dado, se extravió todo.

Qué bella pelirroja o rubia de cabellos de oro inspiró el poema Beowulf. Qué arias dieron origen a los poemas del Mahābhārata, qué divinas princesas mayas inspiraron el Popol Vuh. Qué amor de inmensa pasión dio origen a las Mil y una Noches o el Kamasutra.

Cuál fue el verdadero amor de la Diosa Venus o el Dios Cupido, dioses del amor, algún amor doloroso, no hallado o no cultivado, los sello porque al hacer parejas entre los mortales que tragedias que crearon, si los dioses no eran amados, nadie lo sería.

La destrucción de la gran Troya su casus belli el rapto de Helena de Esparta, que era bella como un poema, divina como la lluvia, acaso no fue por amor. Afrodita o Venus la diosa del amor concede la mano a Paris. Miles de grandes guerreros mueren de ambos bandos, entre ellos los grandes griegos los espartanos y el héroe Aquiles y por Troya, Paris el enamorado. La pregunta es quién fue el verdadero amor de Helena, cayó Troya, París y Aquiles, cayó todo el mundo y ella campante sobrevivió y se volvió a casar. El mismo doctor Fausto cae rendido ante la belleza de Helena, ya no se le pide ayuda a las diosas para conquistarla, se le pide ayuda a uno no tan caballero, contradiciendo a Shakespeare, Mefistófeles todo esto sucede en la obra épica Fausto de Johann Wolfgang von Goethe. El amor inacabado siguió en la sangre de sus descendientes que fundaron Roma, el imperio se enfrenta a una guerra civil por una extranjera, el admirable Marco Antonio se enamora de la Reina Cleopatra de Egipto y se suicida por ella, la amada a su vez lo sigue.

Como sabemos que la vida de Gengis Kan el guerrero mongol -por donde pisa su caballo no vuelve a crecer la hierba- su gran amargura, soledad y odio no fue producto de un amor no correspondido.

Qué belleza indujo al Rey David, a pecar, un amor trágico porque ella era casada. Quién amó a Salomón, para que dios le diera la mejor ofrenda, sabiduría.

Qué francés tuvo que morir de dolor, cuando la amada decide comandar los ejércitos de Francia para combatir a los ingleses, dedicar su vida a Dios y llegar a ser la santa Juana de Arco.

Decime el nombre de la amada, la londinense de ojos apagados de la calle Henley que inspiró a Shakespeare, Romeo y Julieta.

Qué amor indujo a Da Vinci a su gloria, y a Verdi, su Traviata y Aida. El nombre de la amada que inspiró el Quijote y a Miguel Ángel sus obras.

Qué mujer inspiró al gran alemán en el dolor o en lo sublime Nietzsche para su filosofía y cual dama a su discípulo Carl Gustav Jung en su obra maravillosa de retorno a lo ancestral, del poder de los genes y lo simbólico.

Y de un escrito del poeta sacerdote Ernesto Cardenal, leemos: “Todas las tardes paseaba con su madre por la Landetrassey en la esquina de la Schmiedtor, todas las tardes, estaba Hitler esperándola, para verla pasar. Los taxis y los ómnibus iban llenos de besos y los novios alquilaban botes en el Danubio. Pero él no sabia bailar. Nunca se atrevió a hablarle. Después pasaba sin su madre, con un cadete. Y después no volvió a pasar. De ahí mas tarde la Gestapo, la anexión de Austria, la Guerra Mundial.”

De Stalin, que hizo de una patria un inmenso campo de concentración, no fue quizás porque una moscovita burguesa, lo desdeñó.

Cuál amor no se dio por la causa que escogió el gran cubano José Martí. Quién fue la europea rubia, de ojos azules y boca roja que inspiró al enamorado prócer Miranda, la bandera de la patria y jamás la volvió a ver.

Y el Padre Bolívar, con su amada Manuela Sáenz de Thorne que le salvó la vida. Había sido criada como una valquiria, como una araucana, por eso el Libertador la amó, un guerrero necesita uno de sus iguales. Nuestra patria grande La Gran Colombia y aun America Latina unida, no se daría por ese amor no perenne entre el gran hombre y la espartana.

Cuál habrá sido el amor de Cesar Augusto Sandino, que lo indujo a abandonar su vida cómoda y decidió liberar su patria.

El ocaso del padre del Justicialismo, el General Perón, no fue cuando perdió a la gran Evita, la Santa Evita como la nombró en su maravilloso libro el gran escritor Tomás Eloy Martínez que falleció en estos tiempos, uno de los libros más bellos que he leído en mi vida. Leo de un capitulo que el autor decidió excluir de su libro: “Nadie sabía cómo iba a reaccionar el viudo. Estaba enamorado de otra mujer y Evita ya era sólo su pasado. -¿Su pasado? -dije incómodo. Evita nunca fue el pasado de nadie. Nos guste o no, sigue siendo el presente". Y concluye en una entrevista el novelista con lo siguiente: “La memoria es leve, no pesa. Pero el cuerpo sí. La Argentina es un cuerpo de mujer que está embalsamado”.

Pablo Neruda, el gran poeta nos afirma en su “Confieso que he vivido”, que la amada Josie Bliss, estaba perdida y perdida.

El amor que rechazó a Edgar Allan Poe talvez lo condujo a la desesperación, a su poema El Cuervo, a sus cuentos de terror. A su alcoholismo que veía los monstruos, pero quizás era un corazón roto, que no recibió nunca un San Valentín.

Cuáles amadas inspiraron por amor o tristeza a los poetas T.S. Eliot, Ezra Pound y Whitman. Quién desencadenó el suicidio del gran hombre Ernest Miller Hemingway, ¿una mestiza cubana?

El sobrenombre de la adolescente real que produjo -la gran belleza, el profundo dolor- en Nabokov que para calmar su doppelganger, escribió Lolita.

Qué amores malditos produjeron que hombres crearan el proyecto Manhattan o la convivencia que pregonaba el Kramer Rouge.

José Asunción Silva, el poeta que perdió sus poemas en el mar y los poemas eran para ella y ella por los poemas perdidos, lo perdió.

Cuáles eran los nombres de los enamorados de las señoritas que se llamaban Teresa de Cepeda y Ahumada y Agnes Gonxha Bojaxhiu.

Diana Frances Spencer, cuál fue tu caballero, el que te amó de verdad.

Gabriela Mistral, qué poeta te llevo a los sueños.

Oriana Fallaci, valiente italiana tu nombre es señal de victoria, quien pereció por tu dedicación a la libertad.

Virginia Woolf, qué historia anclada había en el río Ouse.

Marilyn Monroe, la nueva Venus, cuál hombre rompió tu corazón, a quién llamaste el día fatal.

Alfonsina Storni, “me llamaron Alfonsina que quiere decir dispuesta a todo” le dijiste al poeta. Pero dime alfonsina, al mar llegaste a buscar tu amado, dime alfonsina.

Qué no haría un enamorado por su amada. Lee todo aquello que hace el gran Gatsby para recuperar su amor perdido Daisy, en la obra del mismo nombre y en la película igualmente maravillosa.

Y los cantantes que siempre alaban el desamor, porque hay más canciones del amor perdido, que del amor dado, escuchen un registro.

El nombre del justo que dictó en Cecilia su inmortal Ramito de Violetas, recuerden “pero él es quien le escribe versos”.

El primer amor nacido y perdido dio origen en Serrat “y tu sombra aún se acuesta en mi cama con la oscuridad, entre mi almohada y mi soledad” en Lucia.

Una niña divina filipina habrá hecho nacer en Aute, “es amar, hasta que duela como un golpe de puñal” en Alevosía.

Cuál mujer de ojos de mar inspiró en Piero Los Americanos, ¿no sería una sureña de la tierra de Lee, que lo desairó?

El amor imposible de Roberto Carlos que escribió Detalles, “pensé dejar de amarte de una vez fue algo tan difícil para mí”.

La mujer celta que no correspondió a Julio Iglesias y se hizo el poema “es siempre más feliz quien más amó” en Hey.

El nombre, el preciado nombre y el rostro de la mujer que encarnó el poema “no saben que pensado en tu amor, en tu amor, he podido ayudarme a vivir” en la canción el Triste de José José.

Una paisa de trenzas y ojos claros dio vida a “no puedo negar aunque quiero que un día fui tuyo” en la canción Agua Caliente de Fausto.

Acaso el capitán de caballería en la guerra de Kosovo, James Blunt escribió Goodbye my love, por el amor de una mujer serbia que lo vio partir.

Decidme la lista infinita, la triste lista con el nombre de los perdidos, hombres y mujeres de todos los tiempos, de los enamorados tristísimos, los de melancolía perenne como la lluvia de Popayán, de los no correspondidos, de los que aun no han declarado su amor, de los rechazados, decídmelos y les cantaré en mis poemas, porque yo pertenezco a ellos, a esa vastedad.

Antes de despreciar a un pretendiente piénselo, no sea usted el causante de la última guerra mundial, del fin del mundo, esto es más certero que el calendario maya, se los digo.

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