miércoles, 9 de febrero de 2011

UN GRAN ENCUENTRO EN EL CONCIERTO

 
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

Solo estaba en el cinema Centenario de Cali y no tenía comentarios en la red. Pero nos llevamos gran sorpresa cuando nos acercamos cerca de la hora de empezar los trailers y ya no había boletos. Tres semanas lleva en cartelera la película de Radu Mihaileanu El Concierto con su historia de amor entre los años y tras los telones.

Hicimos cola de tres días y anoche fuimos con mi dama de cabecera a disfrutarla. Nos gustan los conciertos de filarmónicas, de sinfónicas, de quintetos, de cuartetos o de piano. Aquí en la ciudad o en Madrid o en París. De jazz, con Beethoven a bordo, con Rodrigo o dirigidos por Esteban Rojas o Andreï Filipov. En la Sala del Teatro Municipal o la Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá o en la edición para cine de Ludovic Troch.

El abrebocas de la cinta no puede ser mejor. Una “música de alas” suena, y suelta una melodía que se impregna en la retina, en el interior, entra a la sangre e invade a quien la escucha. Tchaikovski aparece a donde quiera va el protagonista, de aspecto triste y soñador. Todo le sabe a música, a armonía y búsqueda de algo que yace en la lejanía. Su cuerpo vaga sin sentido y hasta las piedras sienten en sus átomos el peso de la nostalgia que exhala una música amada.

A 30 años de una ilusión, de una carrera artística truncada por la ideología marxista llevada hasta el extremo, un fuego escondido renace entre sus vísceras. La película es una historia con ingredientes candentes como el amor, la música, el tesón, el humor rancio de la idiosincrasia rusa y la picardía que habita en el corazón que ha experimentado larga espera. La edad, la vida hogareña, el trabajo no acaban con la memoria humana, con las experiencias íntimas.

En medio de vociferaciones, idas y venidas, una llamada extraña por teléfono hace cambiar el rumbo de 55 músicos que empiezan a tocar la misma tonada. Sus miradas se devuelven al tiempo y sus vidas cobran un resplandor que solo ellos reconocen. Tres músicos de la antigua guardia de la famosa Compañía Bolshoi, uno a uno van consiguiendo la realización de un concierto en el Teatro Lumiere de París con todas las dificultades de localización, pasajes y alojamiento.

Todo vale por una gran causa y con un motivo muy esperado aunque congelado por tantos años. Cómo estaría comprimido el corazón y ansioso por devolver el tiempo y vivir las emociones de otros días. Qué secretos tan bien guardados y lágrimas retenidas. Haber vivido con Tchaikovski y aquellos sucesos últimos que dañó la política de Brezhnev entonces, vale la pena revivirlos y traerlos al presente.

Andreï Filipov jamás pensó que los azares del gran Concierto para violín y orquesta No. 1 de su autor amado le prodigarían luego el placer más humano e intenso nunca vivido al lado de la adorable violinista Anne Marie Jacquet.

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