Por: Luís A. Barrera M
Aquellos que sugieren que la existencia de un Dios benévolo, misericordioso “buena gente” es imposible como resultado de la “maldad natural” a menudo claman por un mundo mejor que éste.
Pero ellos no pueden describir los detalles necesarios para su creación y mantenimiento. Cuando, en un intento por “mejorarlo”, ellos comienzan a “manosear” a “destruir” y “abusar” el mundo presente alrededor suyo, ellos siempre se encuentran a sí mismos derrotados.
Los desastres “naturales” como el reciente y devastador Tsunami en el Japón casi nunca lo son. Llamar “actos de Dios” a las catástrofes humanas en que intervienen las fuerzas naturales llega casi a ser una blasfemia.
Una montaña que se derrumba no es culpa de Papá Dios. Las casas bajo el agua en una cuenca de una zona lluviosa no son culpa de las lluvias. Si los ríos se desbordan no es nada más porque llueva fuerte sino porque levanta sus lechos la tierra deslavada de suelos erosionados.
La ola invernal que azotó al país y está por repetirse, al igual que el Tsunami del Japón demuestra que la naturaleza no es culpable de lo que le devuelve a los hombres. Somos los hombres las víctimas de lo que han hecho al no respetarla. De no prevenir ni aprender de la ciencia, ni de la historia, ni de las anteriores calamidades, ni de las olvidadas víctimas.
No, tampoco es por malignidad de la naturaleza un terremoto. Sus perjuicios vienen de ingenieros, maestros de obras, proveedores, gobernantes y dirigentes, no de las placas tectónicas. La madre tierra no produce casas mal hechas, edificios mal calculados, mate-riales de pésima calidad o insuficientes, explotaciones ilegales, talas de bosques indiscriminadas, puentes mal calculados, licitaciones amañadas, leyes no aplicadas o demagógicas, funcionarios de vista gorda, y los infinitos mentideros de la corrupción que nos ha escriturado el diablo.
No, no son actos de Dios. Quien se opone a las leyes naturales, será víctima de ellas. Tarde, o temprano. Las leyes de la naturaleza no admiten equivocaciones humanas ni están sujetas a interpretación.
La Biblia enseña que Dios es tanto todopoderoso como amoroso; por ende Él es benévolo, como el amor demanda. Entonces, ¿cómo puede Él permitir que los desastres naturales ocurran? ¿No niegan los desastres naturales la benevolencia de Dios, y pesan en contra de Su misma existencia? Además de las expuestas, son muchas las razones las de tipo medioambiental y ecológicas del porqué los desastres naturales no niegan a Dios.
En vez de culpar a Dios cuando las tragedias tales como los desastres naturales golpean, necesitamos regresar a Él por fortaleza, y dejar que las tragedias, o cualquier naturaleza, nos recuerde que este mundo no fue creado con la intención de ser nuestro hogar final Nuestro tiempo aquí es temporal.

Es verdad no todos hemos hecho esto, al contrario tratamos de ayudar al planeta, pero quiero aprovechar este medio escrito del cauca, para pensar en lo que nuestros hermanos Japoneses han pasado, han perdido sus casas, sus familias, todo!
ResponderSuprimirDejemos de quejarnos!!!!
Que si el gobierno no hace algo para reciclar la basura; pues busquemos la manera nosotros mismos. Que si el vecino no barrio su tramo de calle; bueno pues nada me cuesta tener limpia la mia. Que vi gente desconsiderada tirando basura en pleno centro de la ciudad pues no me cuesta nada decirle que lo que hizo esta mal y si el o ella no lo levanta porque esperar a que otro lo haga??
Son detalles muy pequeños con los que podemos ayudar, no esperemos que el planeta se deteriore mas, busquemos la manera de hacer algo al respecto, los polos se estan derritiendo! y mientras no hagamos algo el cambio climatico continuara cada día peor.
Detengamos el cambio climatico!!!! Todos somos parte de este mundo, y no hay pretexto. Pongamos un granito de arena!