Por: Edgar Calvo G.
El psicólogo social y escritor Fernando Mancilla Portocarrero, de quien me he leído dos novelas y un libro de poesía, se ha lanzado al mundo de la política local como candidato a la alcaldía desde el Polo Democrático Alternativo.
Villa Rica, luego de separarse hace 12 años de Santander de Quilichao, en la práctica ha estimulado el odio. Esta profunda crisis civil generada por la guerra de intereses de dos movimientos políticos del municipio, hace necesario que los ciudadanos de Villa Rica busquen una opción diferente que no les recuerde el conflicto, y Fernando vendría siendo una opción de hermandad municipal.
Yo, que desde el absurdo lenguaje divisionista soy “mestizo” me pregunto: ¿para qué les ha servido a los afro de Villa Rica ser mayoría y tratarse como enemigos? No les ha servido de mucho, según Fernando, en el análisis que hizo al respecto en las dos cartas abiertas que publicó, una en 2006 y otra en 2009.
La razón por la cual Fernando Mancilla Portocarrero encarna un significado de unidad y de reconciliación municipal, es su humanismo, pues con sólo 35 años, ha publicado 10 libros, eso sin contar los 4 inéditos que he tenido el privilegio de conocer. ¡Qué orgullo para un ciudadano tener un alcalde con estas características!
La campaña de este candidato ciertamente ha iniciado un poco tarde si la comparamos con las de siempre, pero a causa de la oxigenación que le ha dado su propuesta al aspirar a la alcaldía, la gente de las veredas y del casco urbano se ha sumado a su llamado de unidad y reconciliación.
Debo decir que siendo este país como es, no deja de generar risa que alguien compita contra unas maquinarias cuyas chequeras tienen muchos ceros a la derecha. Siendo así las cosas, Fernando Mancilla Portocarrero –más conocido como MACLANIL– está loco, como locos estuvieron Gustavo Álvarez Gardeazabal en Tulúa, Antanas Mockus en Bogotá y Sergio Fajardo en Medellín, quienes sin ser los políticos de siempre llegaron a sus respectivas alcaldías y trazaron caminos que nadie puede menospreciar. Ya es hora de que los ciudadanos controlemos a los gobernantes y no que los gobernantes nos controlen.
Si Fernando Mancilla Portocarrero se llega a ganar la alcaldía de Villa Rica este octubre próximo –y es lo más posible– una vez más ganaría la locura de Mockus, de Gardeazabal, de Fajardo y de muchos más, quienes han gobernado queriendo la gloria para todos los ciudadanos como debe ser y no el botín personal.

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