JOSE LOPEZ HURTADO*
La percepción que se tiene desde la capital de la República, en muchas dependencias y oficinas es que el departamento del Cauca, perdió definitivamente su futuro, y permanece ahí congelado en el tiempo, viviendo de épocas pretéritas que no volverán.
La región, situada en el sur-occidente del país, sobrevive como en medio de un sándwich famélico, entre las economías siempre en ascenso de Valle y Nariño.
Por donde se mire, pareciera que no existe salvación para un departamento que hasta poco escogía de entre sus mejores hombres a los mandatarios de la Nación, sin que tampoco esa circunstancia hubiera incidido en gran forma en sus destinos, pues el atraso es igual, los índices de analfabetismo crecen sin cesar, ni qué decir de los niveles de desempleo formal e informal, ni de la migración profesional de sus gentes, del abandono del sector rural, del desplazamiento de indígenas y campesinos y de la violencia crónica que azota a los municipios del norte, a manos de las bandas criminales de las FARC y de la delincuencia común.
El terremoto que semidestruyó su capital motivó el asentamiento de nuevas poblaciones de otras partes del país, que presionaron las ya de por sí difíciles condiciones de vida de los caucanos y entraron a retroalimentar un estado de cosas (mínimo vital, espacio, vivienda, oportunidades laborales etc.) desde entonces insostenible.
Lo de las “pirámides”, destapó una economía de basura, consistente en el credo de tener más en el menor tiempo posible, trabajando menos.
Los estudiosos del fenómeno del atraso secular del Cauca, sin embargo, señalan que las causas vienen de tiempo atrás, desde la Colonia incluso, y los factores que identifican, no hacen sino sobrediagnosticar el problema, sin que se haya logrado hasta ahora encontrar soluciones viables para sobreponerse a la pobreza material y sicológica del departamento y de sus gentes, que los mantiene alejados de cualquier perspectiva de desarrollo.
Otras regiones del país, con menos recursos, arrojan saldos positivos en sus economías y en la calidad de vida de sus habitantes. Antioquia y Valle han sido siempre paradigmas del desarrollo colombiano, pero otras regiones como Risaralda y los Santanderes, y algunas de la Costa, comienzan a mostrar signos alentadores y a alejarse del atraso histórico que las ha caracterizado.
En el Cauca, por el contrario, no ha existido en el transcurso de los últimos 20 años un solo proyecto de envergadura que haya alcanzado cabal realización, para enfrentar la pobreza y el subdesarrollo.
Esta realidad, por supuesto, desmiente categóricamente cualquier boletín oficial de sus gobernantes. A ese estado agónico en que se encuentra el departamento del Cauca, se suma un ingrediente de insospechadas consecuencias, la pérdida de más de 12.000 millones de pesos, destinados a la educación y a la salud de los sectores más vulnerables, que fueron depositados en la desaparecida firma Probolsa, y cuyo destino final se desconoce.
Ojalá el Presidente Juan Manuel Santos, en su visita de mañana al departamento, siente definitivamente las bases para impulsar el desarrollo de la comarca, como lo ha prometido. Su estatura de estadista, demostrada hasta ahora, es garantía de cumplimiento.
N. B. Gracias al diario EL MUNDO, de Caracas, perteneciente a la Cadena Capriles, por publicar mis escritos sobre temas internacionales.

No es solo una percepcion, es una realidad, somos el segundo departamento mas pobre del pais superado solo por el choco, agobiados por la politiqueria y la corrupcion rampante en las areas administrativas municipales y departamentales donde quienes son elegidos gobiernan en su beneficio y de sus amigos ademas que utilizan el erario publico que es de todos como si este fueran sus cuentas bancarias privadas, en fin el cauca necesita nuevos lideres y no aquellos que dicen ser nuevos y durante el ejercicio de la vida publica han hecho lo mismo que aquellos señores feudales que existen en popayan, los mosquera, los chaux, los negret de quienes aprendieron bien la leccion
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