“¿ESO ES UN BUEN NEGOCIO?”
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
El cinismo de los banqueros no tiene fronteras. Ellos miden el pensamiento de la gente del común como la de ellos mismos. Creen que el cerebro de quienes ven esas asfixiantes cuñas en la TV son depósitos enormes de billetes y monedas de avaros que llegan hasta el techo de sus buhardillas. Y que irán a correr hasta las ventanillas de sus lujosas oficinas a poner a “rendir” su tesoro con los altos intereses de un 0.3 por mil que ellos pagan.
Pregunta inocente una señora y un lord engominado al televidente si el riesgo de poner la plata en un banco es un buen negocio. Pero, la pregunta es ambigua. Parece que interrogan al despistado espectador si les parece que es bueno el negocio de los bancos. Vaya preguntita, tonta y miserable, mientras hacen la U de victoria y guiñan el ojo negro.
A continuación presentan una gráfica muy inteligente en donde muestran una curva matemática que sube veloz y ofrece la cifra de 952 por ciento de rédito. ¡Oh, cosa maravillosa!, digna de Aladino. ¿Desde cuándo los banqueros decidieron tratar y premiar a sus ingenuos clientes con tanta largueza?
Pero, a continuación viene la puya como en el ruedo sobre el toro. A este banquete de ganancias solo están invitados los afortunados clientes que “a partir de la suma de 7.500.000 millones” se acerquen a contribuir a las aspiraciones de lucro de don Aval y sus alegres filiales. Es como la otra oferta compra de casas módicas “desde 115 milloncitos”. No parece la invitación a meter una monedita en el Marrano.
La Banca está de feria. Está en bancarrota. No le alcanza el 4 por mil que recibe desde hace ocho años como temporal tributo. No le alcanzan las comisiones que se cobran por adelantado de los títulos de ahorro, de lo que cobran por cada consulta o por sacar plata de los 200 mil cajeros que ofrecen como gran servicio. No les alcanza el valor de cada chequera, la comisión que cobran por una remesa o el 2.4 mensual de intereses por un préstamo. No les basta poner a ganar en las Bolsas de Valores el río de plata que les llega de empresas y empleados y fiducias.
No les bastan los 5 mil billones de utilidades que publican cada trimestre para tener buena imagen, como trofeo de su negocio ante el pueblo y el gobierno que se asombran, se ríen y los aplauden frente a una mesa con martillo, como en Wall Street.
La banca le aprendió a Millonarios, a Ecopetrol que salieron a vender acciones para acumular y poder pagar sueldos mejores, comprar carros a sus ejecutivos y financiar las emergencias de invierno y de terremotos. Están tratando, con gran inteligencia, cómo adelantarse a las catástrofes, desastres y luego ayudar hasta a la ONU en su labor humanitaria en Libia, Yemen, Haití y Japón.
Yo no tengo listos los 7.5 millones de cuota mínima para acercarme a ese banquete celestial que nos ofrece don Luis Carlos. Pero sí le ofrezco el dineral que me saca en los cajeros por usar mi tarjeta débito cuando voy a almorzar y el 4 por mil en la fuente. Y me quitaré el sombrero y haré la señal de la cruz cuando pase frente a sus bancos porque esos son sus santuarios donde Aladino le guarda su Genio y donde crece como un pastal su generosidad por la oferta tan grata y jugosa. Y donde me esperan a cielo abierto los fleteros y un paseo millonario. “¿Usted qué opina?”
22-03-11 - 10:47 a.m.

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