Reinel Gutiérrez
La organización social, y la parte gubernamental sobre todo, tienen el protocolo que determina las posiciones para el adecuado orden y que todo funcione a cabalidad con la elegancia y la etiqueta respectivas. Se trata de todo un manual de comportamientos y actitudes muy respetables, que a veces se conoce públicamente, pero que también posee sus contenidos reservados. Dentro de lo lógico se entiende que al haber Primera Dama, debe existir la segunda y así sucesivamente. Pero ¿quién es ella? ¿La esposa del vicepresidente?, ¿la amante del presidente? Seguramente en países como Italia un primer ministro tiene hasta diez o más damas, cuyo orden no lo conoce la comunidad. Mónica Lewinsky, era segunda o tercera dama en el gobierno del presidente Bill Clinton se preguntan muchos sin tener una respuesta.
En Colombia la esposa del presidente ha tenido fama por su comportamiento social, su distinción y expresión auténtica de alta clase, como también por obras sociales y benéficas. Alguien, amigo de los reyes y los tronos, se le ocurrió un día darle ese calificativo a la mujer del mandatario de turno y esto hizo carrera y costumbre.
Lo que sí es claro es que siempre la primera y segunda damas, son gentes de "alto turmequé", por lo que se piensa, cuál será la última dama. Debe ser alguna mujer que vive debajo de los puentes en miseria total, o por allá en una montaña, donde el aislamiento la hace ignorante. Con estos abismos sociales, las diferencias son grandes, de allí que no hay que quejarse por falta de empleo, salud, educación y alimentos.
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