miércoles, 23 de marzo de 2011

LAS ARGUCIAS Y SOFISMAS DE LA GREYSTAR

http://www.eltiempo.com/economia/empresas/explotacion-de-minas-de-oro-por-parte-de-greystar_9052726-4

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
leodequevedom@gmail.com

Los hijos de la claridad deben ser tan tozudos y empecinados como los hijos de la confusión y la retórica en el caso Greystar. Santurbán, esa gruta mágica con montañas azules de árboles, aguas cristalinas, frailejones de piel aterciopelada y aire puro, es una virgen milenaria que no sido tocada por sus hijos naturales. La han respetado y de sus ubres han gozado por centurias.

¿Por qué ahora extraños intereses quieren robarle el tesoro que ha guardado en su seno y al abrigo de miradas codiciosas? Los mismos canadienses dicen que “está en una zona que es y ha sido minera en los últimos 400 años”, Pero no ha sido tocada. ¿Por qué, entonces, esgrimen argucias y explicaciones sutiles para torcer la realidad y conseguir que la Nación les ceda lo que ansían “a cielo abierto” o por debajo de tierra?

Ya habían dado un comunicado en el que informaban que retiraban sus intenciones de que los Ministerios de Minas y de Ambiente les concedieran licencia técnica y ambiental para explotación de oro en una extensión de casi mil hectáreas. Por fin quedamos tranquilos y ganamos la batalla, pensamos los colombianos. Pero detrás había una mentira vestida de filosofía.

No dijimos que nos retiraríamos, - dijeron los de Greystar. Sólo dijimos que retirábamos la petición de explotar. Pero ahora cambiamos la palabra explotación por la de exploración. Oh, qué sabiduría y qué luminosidad tan clara. Eso quiere decir que el cianuro no lo van echar por encima de la tierra sino que la inyección será intravenosa, por debajo del vientre de Santurbán. Le taparán los ojos para que no se dé cuenta, como cuando se aplica una vacuna a un niño pequeñito. Pero el veneno hará su oficio y el daño se verá.

La terquedad de los fríos canadienses es tan dura que rodean como lobos la negativa de los Ministerios de Minas y de Ambiente y ahora se preparan para hacerle frente a la inviabilidad que la Contralora ha declarado. Para ellos no importa que haya ley minera, que la Nación entera se haya asombrado de tamaño atrevimiento ante sus ojos bien abiertos. No creemos que si en Canadá hubiera oro sobre una reserva natural, su gobierno les daría el visto bueno para echar por tierra la ley, la selva, las montañas o los témpanos de hielo con sus focas, sus castores y sus osos.

¿Esperarán los filósofos de la Greystar que volteemos un poco la espalda y que pase un poco de tiempo para regresar a las alturas y violar con argumentos como esos las entrañas de Santurbán? ¿Podrá más su osada gana de oro que nuestro derecho al páramo, al agua, a la montaña y a los bienes del subsuelo que son del pueblo soberano? Eso que llaman ahora “inversión” extranjera no es más que despojo y mala fe a cambio de nuestra riqueza y mano de obra regalada.

¿O triunfará la sensatez de las tres autoridades que se han detenido a pensar, por fin, de acuerdo con el clamor de nacionales y extranjeros que temen la expoliación de la riqueza, el deterioro de del ambiente y que triunfe la fiebre malsana de una compañía que no vivirá los destrozos y el veneno? Bastantes experiencias tenemos en las bananeras, en el Cerrejón, en el Huila, en Casanare y Arauca de la pobreza que trajeron las explotaciones y las irrisorias regalías.

22-03-11 - 18:53 p.m.

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