Reinel Gutiérrez
Desde que nació, él llamó mucho la atención porque era tierno, un poco rosado, y todos, los que estaban a su alrededor hacían pronósticos y planes sobre su futuro. Estaba inocente de todo, pero de lo que no podía quejarse era de la buena vida que le dieron sobre todo en cuanto alimentación se refería.
Recibió abundante y buena comida desde que estaba pequeño, y ya crecido lo mismo. Siempre estuvo inocente de todo, y solo se limitaba a comer en abundancia y a subir de peso porque eso era lo que querían sus allegados.
Su vida transcurrió ocupado en alimentarse y nunca le interesó lo que pasaba, con el país, sus familiares, el fútbol, la corrupción, los Nule, los paramilitares, etc. A este pobre ser dedicado a engordar, porque buena digestión si tuvo, nunca le preocupó que intentaran reelegir al Dr. Álvaro Uribe varias veces, o que los parlamentarios colombianos quieran perpetuarse indefinidamente ganándose millones de pesos. Tampoco se interesó por la inseguridad, aunque sin saberlo a él lo tenía amenazado la violencia, esa que surge en cualquier momento para acabar con una vida. Siempre pensó que su existencia estaba destinada a la buena sazón, sin preocuparse por otros asuntos.
El día que lo tomaron para sacrificarlo fue toda una sorpresa, y a pesar de que pataleó para que no lo ataran de sus extremidades, y gritara lo más duro posible, no pudo salvarse.
Un ser humano, de estos de sangre fría, sin corazón en el pecho, armado de un afilado cuchillo, lo mató introduciéndoselo en el corazón, para después descuartizarlo. El pobre marrano hoy ya es "chicharrón", pero nunca se imaginó las negras intenciones de sus dueños al darle abundante alimentación. Aunque en el mundo se trabaje por la defensa de los animales, el cerdo, lamentablemente existe para engordar y que lo eliminen.
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