miércoles, 2 de marzo de 2011

NO ESTOY MUERTO

Reinel Gutiérrez

Un aviso que causa impacto, zozobra y pena es el que dice "Ha muerto, fulano de tal", y que lo leen las personas en las carteleras de las funerarias, en los murales de la ciudad, o lo escuchan por la radio.

De inmediato se hacen las llamadas telefónicas a los familiares para dar el sentido pésame, se alistan los trajes oscuros para asistir al velorio, sesión de rezos, tintos, y chismes, y rumores. Además de las hermosas flores, están los "arreglos verbales", en los cuales se destaca lo bueno que era el finadito, su talento, inteligencia, dotes, trabajo, responsabilidad, y hasta caritativo.

Todo lo que no se le dijo en vida se le susurra ahora que no oye, no ve, no siente, y está frío.

De ésa persona que no se sabía qué había pasado con ella durante mucho tiempo, ahora hay información debido a su fallecimiento.

Por esto se propone aquí en este comentario, una actitud bastante insólita y salida de lo común, como es tomar la costumbre de vez en cuando colocar un aviso que diga "no estoy muerto". “Mi esposa, hijos, nietos y demás familiares, están alegres porque estoy sano, alegre y activo. Les invito visitarme, y llevarme las flores ahora que las puedo ver".

De esta manera, todos se están dando cuenta entre sí, sin esperar el golpe duro y final, que es el deceso, tras una penosa enfermedad durante la cual sus amigos, compinches de muchas andanzas, vecinos y gentes en general no le fueron a ver.

Para los medios de comunicación será un ingreso más, recibir avisos de todas las personas que quieran comunicar que todavía están vivas a pesar de los regímenes gubernamentales, de parapolíticos, narcotraficantes, secuestradores drogadictos y demás.

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