Sin conclusiones precisas se dio por terminada una sesión abierta del Consejo Nacional de Seguridad que se llevó a cabo en la tarde de hoy en Caloto, convocado por la Presidencia de la República y el Ministerio de la Defensa ante los hechos del pasado martes cuando en un ataque atribuido a las Farc, cuatro policías y dos civiles fueron muertos y hurtada una millonaria remesa destinada al Banco Agrario.
Por estas circunstancias, el presidente Santos Calderón anunció una nueva sesión –cerrada- que tendrá que realizarse en Popayán durante este fin de semana. “Este fue, más que un consejo de seguridad, un consejo comunal con alcaldes y varios voceros del municipio que se extendió más de la cuenta y por eso no pudimos hacerlo como estaba programado”, dijo el presidente.
Además del Jefe de Estado, Juan Manuel Santos Calderón y el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, asistieron al consejo de seguridad el director Nacional de Policía, general Óscar Naranjo; el general Gustavo Matamoros, jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas; el alto consejero para la seguridad ciudadana, Francisco José Lloreda; Sergio Jaramillo, alto asesor para la Seguridad Nacional; el General Navas Ramos, comandante del Ejército; los gobernadores del Cauca y Valle, los alcaldes de Caloto, Corinto, Miranda, Toribío, Caldono, Guachené, Puerto Tejada, Villa Rica, Suárez y Buenos Aires, además de los senadores José Darío Salazar, Aurelio Iragorri y Luis Fernando Velasco. También representantes Carlos Julio Bonilla y Esmeralda Sarria.
Al final, muchos de los asistentes expresaron su insatisfacción por los resultados aplazados o no logrados, pues se desaprovechó una valiosa oportunidad para definir, en común acuerdo con la dirigencia presente, acciones concretas que garantizaran la protección y tranquilidad de la zona, pero fue poco lo que se habló de seguridad. Inclusive, algunos candidatos a elecciones populares aprovecharon la reunión de unos 200 asistentes para presentarse de manera oportunista en público.
Una vez terminada la reunión, que se extendió entre las tres y las seis de la tarde, Santos prometió redoblar esfuerzos por los problemas de seguridad y manifestó su solidaridad con los familiares de las víctimas de los ataques criminales de los últimos días.
Por su parte, el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, dijo que se busca llegar a las madrigueras de los grupos al margen de la ley. Y al ser confrontado por los hechos dolorosos, dijo que “Lo que pasa es que estamos yendo a las madrigueras de los bandidos, a la parte alta de la montaña donde estaban tranquilos por mucho tiempo y es como alborotar un avispero: eso ha desatado una tempestad pero después de la tempestad viene la calma; lo que había era una tranquilidad ficticia, estaban encuevados donde nadie los tocaba, pero vamos a desarticular la fuente del terror. Aquí lo que ocurrió fue que los narcoterroristas se disfrazaron de soldados cuando el pueblo estaba lleno de ejército y lograron confundir a la gente. Son bandidos cobardes que juegan con la clandestinidad y en un disfraz. Con estos actos demuestran una nueva debilidad: se robaron el banco porque les hemos incautado la economía de la coca, marihuana y la amapola, se dedicaron al robo y a la extorsión porque no tienen con que financiar sus actividades terroristas, como antes con el narcotráfico. En adelante, lo importante es que la gente aprenda a sospechar, para que juntos, con información, podamos derrotar el narcoterrorismo que practican en contra de la población civil”.


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