NUEVO CÓDIGO DE ÉTICA NATURAL
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Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombia
Cuando parecía que ya nadie invocaba para dirigir sus actos y pasiones la ética o la moral, nuestra sorpresa volvió a saltar, como no lo hacía hace centurias. No es la Biblia, ni el Corán, ni el Concilio de Trento, ni Spinoza o Nietzsche quienes dirigen nuestros actos. Tampoco es Rousseau a quien Miguelito corrige. Aquél sí dijo que el hombre por Naturaleza era bueno pero que lo corrompían los amigos.
Según el docto pensador Miguel Nule, la corrupción es inherente a nuestra perversa condición humana. Según él la Naturaleza que nos creó inoculó esa maligna mosca a todos y esa la causa de nuestros males nacionales y que hayan quedado en puro barro las obras que comenzamos. Por eso, desde la Guajira hasta Nariño y Cauca, pasando por Magdalena, Bolívar, Antioquia, Cundinamarca, Valle se ven inconclusas y abandonadas maquinarias, obreros, hierro y folios de contratos. Y la plata de los anticipos desaparece de los bolsillos como dinero que fuera del diablo.
De la noche a la mañana, por declaración a los medios de este ilustre ingeniero de vías ha quedado borrada cualquier otra noción de ética de los manuales de enseñanza en la escuela o en las universidades. En balde se propondrán artículos o adendos en los contratos para aclarar pérdidas o imponer multas por no cumplir contratos. Porque se sabrá de antemano que el ser humano es corrupto y quien pretenda hacer negocio con él, con absoluta seguridad saldrá asaltado. Tal vez, esta máxima ya se cumplía por debajo de las mesas y este campeón de la contratación en Colombia lo destapó.
En efecto. No será capaz, por naturaleza, de reconocer una deuda, de recibir un pago, porque le es inherente ser no honesto. En vano aprenderá a firmar, a declarar porque su naturaleza es tal que a nadie le va a importar que diga que todo lo que hará, de buena fe ello será.
Tendremos que amaestrar a los orangutanes, a los zorros, a los perros para sirvan de mascotas y obedezcan órdenes. Que escriban las minutas, que sepan lo que es un contrato. Que calculen el tiempo real de la obra, el precio… Y todo eso. Los animales no tienen ese problemita de citar versículos o de fijarse si su sociedad canina el día de mañana le va a exigir un código de ética. No. Ellos, por naturaleza no son corruptos. No tienen mañas. Son confiables como que una piedra caerá, para cumplir la ley.
Cómo no deseará el señor Nule ser un camaleón, una langosta, un cirirí para seguir la norma de la Naturaleza. Pero no le fue dado escoger ser humano el día que lo bautizaron. Perdón, no sé si es cristiano o católico, por aquello del séptimo mandamiento.
En buena discusión filosófica nos ha metido Nule. Ni el hábil Capone, ni Pablito, ni Mancuso ni Corleone nos dieron tales lecciones, que nos asimilan otra vez al grosero cavernario. El que gustaba del palo y la piedra, aunque no conversaba en un hotel de Miami sino en la selva y el barro porque siempre estaba quebrado.
11-03-11 - 10:48 a.m.


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