miércoles, 30 de marzo de 2011

QUILICHAGUEÑOS: ¡ADELANTE! ¡NI UN PASO ATRÁS!

CREPITACIONES 2011

Por Lic. Javier Enrique Dorado Medina

Antes de comentar esta columna periodística, quiero compartir con ustedes amables lectores, una sucinta historia de cómo llegué a ‘cranear’ el título de la misma, para que se den cuenta que, escribir no es tan fácil y que es necesario dar vueltas y revueltas, para encontrar un título que convenza a los lectores y que cumpla con la condición de ser contextualizado, es decir, que responda al momento de la situación, dando ánimos a los ciudadanos, para que no entren en pánico y conserven la calma, no importando cómo esté la borrasca.

Primero, pensando en las situaciones de orden público que nos han afectado últimamente, la pensaba bautizar MIEDO, pero al instante se me apareció el dios de la cordura y me recomendó que no escribiera sobre ese tema, porque equivaldría a darle la razón a los violentos, quienes precisamente buscan dar ese efecto y prácticamente me convertía en subalterno de ellos, sin querer queriendo, como lo afirma el simpático personaje ya conocido. Segundo, la quise bautizar ¿EN QUÉ MOMENTO SE JODIÓ SANTANDER DE QUILICHAO?, recordando la famosa introducción que escribió Mario Vargas Llosa, ahora Premio Nobel de Literatura, en su célebre novela “Conversación en la Catedral”, cuando se refería a su natal Perú (“¿En qué momento se jodió el Perú?). Entonces se me apareció el dios de la lógica y la corrección, quien me susurró al oído y me dijo que esa palabrita “jodió” era maluca, no sonaba bien, no importando que la haya escrito un premio Nobel. Además, me comentó que la situación quilichagueña, no daba para estar jo…, perdón, en lo peor, y que siempre hay una luz al final del túnel. También recordé un aforismo chino muy famoso y que recomiendo aplicar en situaciones difíciles: “El llanto puede durar una noche, pero la mañana trae alegría”. Tercer y último intento, se me vino a la mente escribir como título posible ¡ADELANTE, QUE PARA ATRÁS ASUSTAN!, pero el dios de la tranquilidad me aconsejó que, al igual del primer título posible, no utilizara esa última palabra, por su connotación de horror y terror, haciéndole otro flaco servicio a los malos de siempre, quienes siempre quieren sembrar en la ciudadanía de bien, el miedo, el susto, el dolor, la zozobra, la inseguridad y el malestar.

Entonces, como por arte de magia, vino hacia mí el dios de los patriotas, de los libertadores, de los héroes y heroínas colombianas, de los colombianos de bien, de los trabajadores honrados, de los impolutos, de los que madrugan a hacer patria, DE LOS QUILICHAGUEÑOS QUE AMAN A SU PATRIA CHICA, de las mujeres y hombres sencillos, sin petulancias, de los humildes y me ordenó que les escribiera a ustedes amables lectores, que entre todos y todas, podemos sacar a nuestra ciudad del lodazal en que quieren sumirlo unos pocos malandrines, unos bellacos, como dice un compañero por allí y entonces me sugirió el título que tiene esta columna, para que la usemos siempre y no nos dejemos derrotar ni AHORA NI NUNCA.

1 comentarios:

  1. MUY BIEN...APOYO COMPLETO A ESA PROPUESTA DE NO DEJARNOS DEROTAR

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