VIAJAR EN AVIÓN SERÁ SIMPLE Y BARATO
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Pedro y Pablo son picapedreros en un cuento de la TV. Ellos viajaban en dinosaurio y no solo el ricachón Rajuela. Con maletas, a hora fija y sin hacer cola. Las cosas han cambiado. Ya hoy se viaja en A330 o en Boeing 737, sin tener que acudir a Invías y quejarse de peajes, de derrumbes y de la incomodidad de parar en cada estación, recoger pasajeros y durar horas en las fondas del camino.
La competencia fue un termómetro que inventó Adam Smith o algún otro economista para regular el mercado y para embolatar los costos. ¿Quién puso la primera piedra en la aviación Colombiana? Scadta. Y luego vinieron Avianca y Sam y Aerocóndor que eran como hermanas y cobraban los mismos precios. Fuera usted con maletas o sin maletas, en ventana o pasillo, adelante o en la cola, fuera rico o pobre el tiquete valía los mismos 200 mil pesitos. Estaban incluidos un buen refrigerio, azafatas elegantes y uno que otro zacudón cuando se pasaba por encima del nevado del Ruiz.
Los tiempos del DC3, de los Constellation y Superconstellation y de los aviones de hélice y de colgandejos para sostenerse en los aviones de Satena quedaron atrás. Esas experiencias casi trogloditas ya se superaron con los modernos jets, airbus, aircomets y aviones Concord de pico de águila con turbina. Hoy viajar en un 767-300 es como ir en la panza de la ballena de diez puestos en hilera, que cargó con suavidad a Jonás sobre el Atlántico y lo llevó en 8 horas a Haifa desde Roma.
Frederick Jacobsen le contó a Yamid Amat que “Viva Colombia”, una nueva empresa parecida a Aires con nuevos criterios y con más atrevimiento y emprendimiento, como se dice ahora, llevará por pocos pesos a los de ruana y a los ricos con tarifas diferenciales. Valdrá la puntualidad, la simplicidad, el cliente raso. Me parece justo.
Si yo no llevo sino un maletincito con lo mínimo que me cabe en la mano, me cobrarán muy poco en comparación de quien lleve el ajuar de fiesta, los palos de golf y la orquesta con la batería y todos los fierros. Obvio que a estos ricachones les tienen que cobrar por este trasteo. Si quiero un whiskey o una cerveza o un panini regordete, como en un tren de Europa, me lo ofrecen aunque sea en la mañana, tarde o noche y me lo cobran. Lógico. Si quiero ir adelante o en ventana con la amada, lo cobran. Obvio. Y nadie chillará por esto como un jugador de esos de fútbol.
De Cali a Cartagena el e-tiket costará la módica suma de 29.700 pesos, dijo Jacobsen. No lo podía creer Yamid y abría sus ojos aterrado. Sí, le confirmó el buen Fred. De este corte serán las nuevas tarifas. Es un nuevo concepto de negocio cuyo secreto no conoce la Avianca-Taca del brasilero Efromovich que seguirá subiendo precios.
Mas… no lo crea tan fácil, señor colombiano crédulo. Las tarifas que ofrecen los nuevos inversionistas son baratas, pero el gobierno cobrará los mismos cuatro o cinco impuestos por viajar. No importa que usted viaje entre Manizales y Pereira, o entre Santa Marta y Leticia, que vaya desnudo y sin maleta, en la cola o en primera clase. El Estado, en Colombia, es alcabalero, señores, e injusto. Tendrá usted que pagar la gasolina del avión, gastos administrativos, tasa aeroportuaria y el iva. Ah, ¡eso vale un cuarto de millón! Seguirá siendo caro viajar y disfrutar y eso no lo podrá hacer a crédito. Primero pague impuestos y después viaje. En conclusión, se aguó la fiesta y el Viva Colombia se ahogará en la garganta.

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