lunes, 11 de abril de 2011


BOZAL PARA EL PERIODISMO CON LA LEY RIVERA

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Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

Las leyes se idearon en toda la faz de la tierra para hacer crecer la libertad y la prevalencia de los derechos humanos. Por definición, la ley es para beneficio del pueblo y no para conveniencia del gobierno o de sus gobernantes de turno. Se ha pretendido ignorar que la soberanía es una cualidad que corresponde al pueblo y no al rey ni al príncipe ni a los presidentes con sus ministros. Bastante tienen ya con sus discutibles inmunidades y otras prebendas. Ejemplos tenemos en Ruanda, Perú y aún en EE.UU con el caso Watergate o en Argentina con Videla, Gualtieri y sus alegres muchachos.

En toda democracia ha prevalecido el concepto de Estado de Derecho para significar que desde el recién nacido, el joven, el ciudadano raso hasta el viejo y el presidente de la república tienen los mismos derechos y obligaciones. Nadie puede argüir que está por encima del Bien Común que es sustento del Estado. Las leyes no pueden proteger actuaciones malas para hacer resplandecer el bien, o barnizar de legalidad atentados soterrados contra derechos humanos por el ejercicio de un alto cargo.

Los actos que hacen los esposos y los amantes los realizan por debajo de las sábanas. Son reservados a ellos. Y hasta los niños lo saben y los psicólogos en sus manuales lo estudian y en sus consultorios los aconsejan y protegen. Pero para los actos de gobierno, no se entiende por qué se ha de penalizar su conocimiento y la divulgación por los medios si deben estar encaminados al beneficio del pueblo y de sus relaciones con otras naciones.

Más bien, debía haber leyes muy duras, contra las autoridades que en ejercicio de su cargo violen el derecho internacional, los derechos humanos o traicionen al pueblo atentando contra sus derechos adquiridos o sus bienes. Y debía haber un Tribunal excepcional no político que se encargara de juzgar a presidentes y ministros que en ejercicio del encargo hayan aprovechado su investidura, los despojaran de su inmunidad y los condenaran por tales delitos.

Mal servicio le presta a la sociedad en general y a las libertades de expresión, de prensa, de opinión y de lealtad a la democracia este proyecto anunciado por el Ministro de Defensa.

Causa extrañeza que un civil en ese cargo, se ponga botas y quiera maniatar y embozalar a quienes como Julian Assange, Coronel, Claudia López o Cambio o Semana o Vanguardia Liberal han tratado de destapar tropelías de autoridades estatales. ¿Por un disfraz de ley quedarán cubiertos con tierra hechos como los falsos positivos, los desafueros de Tolemaida, o los regalos de Agro Ingreso Seguro, los cambiazos de entregas de paramilitares o guerrilleros?

No los descubrió el DAS, ni la Sijín, ni de oficio la Procuraduría ni la Fiscalía. Lo descubrieron los medios y ¿ahora se les quiere tapar la boca con el bozal de una ley? Un abogado formado en la Universidad de Benjamín Herrera y Uribe Uribe, donde se profesa la libertad de pensamiento, se olvidó de sus lecciones sobre los fundamentos de la democracia. Su proyecto hace recordar las cartillas de la Inquisición y las letanías que rezaban los condenados en la hoguera por no obedecer con callada boca y profesar la libertad. No esperábamos que esta muda locomotora nos aplastara en la carrilera.

Coletilla: ¿A qué Ministerio corresponde presentar proyectos de ley sobre comunicaciones?

10-04-11 - 11:43 a.m.

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