sábado, 20 de agosto de 2011

DE MI RURAL, LAS ELECCIONES Y OTRAS COSITAS

Leidy Patricia Vásquez Carabalí
Médica y Cirujana de la U de Caldas

El rincón de Colombia donde me encuentro prestando mi año de servicio rural obligatorio se ha convertido en un observatorio de lo que estoy segura es la dinámica pre electoral de la mayoría de los pueblos y ciudades de nuestro país.

Además de las múltiples tareas que debo cumplir, he tenido la oportunidad de observar un sinnúmero de cambios mediáticos, todos relacionados con el hecho de la proximidad de las elecciones de gobernadores, diputados, alcaldes y concejales.

Uno creería que los partidos políticos habían perdido significativamente credibilidad y que ya no eran responsables de que vecinos que comparten casi todo, por estas épocas ya no lo hagan, porque no comparten el candidato y el partido de turno.

Las casas cambian su color tradicional y están llenas de colores específicos, adornadas con pasacalles con fotos de personajes que nunca han pisado el territorio, pero que de una manera extraña sus pasacalles ocupan las principales avenidas, y se empieza a ver una abundancia nunca antes vista. Por primera vez en mucho tiempo tuve escasez de pacientes en la consulta, cuando indagué por lo que estaba pasando me informaron que estaban repartiendo bultos de mercado, por lo de la ola invernal y por supuesto ante semejante hecho no hay consulta que se compare con mercado; aparecieron las brigadas cívico-militares, llegaron especialistas en casi todas las áreas, se están tomando exámenes de laboratorio gratis, jornadas de mamografías, tamizaje visual, etc. La salud de los habitantes nunca antes fue tan valorada.

Las obras inconclusas o deterioradas por las que se enviaron incontables oficios que en el pasado no tuvieron ningún efecto comienzan a aparecer terminadas o reparadas sin ninguna dificultad.

Y donde dejar los paseos, diseñados para brindarle recreación a la comunidad, con transporte y alimentación incluidos, definitivamente no se escapa nada.

Por unos meses se alcanza lo que merecidamente debería pasar todo el año o los años que duran estas administraciones.

Pero no podemos olvidar que al fin de cuentas somos nosotros como pueblo los que elegimos, y los que permitimos que este tipo de cosas pasen, nos dejamos llevar por estos cambios mediáticos, no exigimos programas de gobierno acordes a nuestras necesidades y nos conformamos con arreglos de momento, que deberían ser una constante en nuestros pueblos.

De nosotros depende que la abundancia que reina por estos días previos a los comicios electorales se mantenga en el tiempo y esté presente en nuestro día a día.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada