ESCÁNDALO EN EL CONGRESO ANOCHE
http://www.caracoltv.com/labrujaEl gobernador regalado
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
No podía creer que en pleno horario triple A y por Caracol se estuviese transmitiendo el espectáculo de una sesión en pleno del Congreso de la República. Generalmente las sesiones de las Comisiones se emiten a altas horas de la noche o en días de fiesta por el Canal oficial para darle gusto a espectadores aburridos. Pero me pareció inusitado y sorprendente que tamaño escándalo se hiciera público en el recinto donde se ventilan los asuntos de más trascendencia para la vida nacional.
Asistía uno de los gobernadores del gobierno a la sesión donde había sido citado para responder por denuncias sobre posibles negocios con un reconocido narcotraficante de la región cafetera. Mientras tanto en Palacio el Presidente de la República recibía noticias de lo que ocurría con su amigo gobernador y copartícipe en las francachelas y brujerías.
Los de la Mesa directiva preguntaban al gobernador sobre la denuncia de que había recibido dádivas, como un caballo de paso y auxilios para la campaña política de una coterránea suya, y él, sin vergüenza alguna, contestó que era cierto. Que en ninguna parte estaba prohibido recibir regalos y que era muy difícil conseguir dineros para las campañas tan costosas y que don Jaime Cruz se había aparecido a ofrecer ayuda. Él no había visto ningún problema porque había investigado que el sujeto generoso no tenía expedientes con la justicia.
Entretanto, don Jaime generoso, en una toma desde México, lucía sangrienta su cara y ya respiraba con dificultad. No tenía el palillo de hombría que lo identificaba entre sus dientes. En país extraño sufría de pesadillas y no lo respetaban.
Cuando las cámaras volvieron al recinto del Congreso, el presidente preguntó a los parlamentarios que se hallaban qué pensaban de la conducta del representante del gobierno en la gobernación. Nadie respondió y comenzaron a levantarse de sus curules desinteresados del “debate”.
El presidente de la República, por teléfono y por medio de amigos recibía de inmediato la información de que en el Congreso el debate no había progresado en contra del gobernador y que ellos habían salido bien librados. Con satisfacción amasaba sus manos y reía.
Don Octavio que había sido citado y cuyo hijo había sido asesinado por don Jaime, llegó a su casa y relató la actitud del Congreso ante su denuncia y contó como sus compañeros no se habían inmutado y poco a poco se habían ido retirando para desbaratar el quórum y para dar a entender que ese asunto era de poca monta. Sin embargo, el congresista expresó su ilusión de que seguiría en la lucha hasta las últimas consecuencias y sentenció que de seguir así el país caería en un abismo sin fondo, sumido en el narcotráfico.
El Presidente no necesitó que su secretario declarara cerrada la sesión porque el canal puso el título de fin a estas escenas tan cotidianas y llenas de desconsuelo. Parecía que una brujería barata hubiera causado tamaño desvarío en el país del sagrado Corazón y de los cuellos blancos. Yo me quedé pensando si lo que había visto era reflejo de una irrealidad o producto del guión de un novelista despistado.
04-08-11 - 9:57 a.m.


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