«Sicariar» no es verbo
Por Jairo Cala Otero
Especialista en lengua castellana – Editor de textos
En algunos periódicos, especialmente en uno capitalino con nombre espacial, se acuñó deliberadamente el «verbo» sicariar. Y a instancias de sus acomodadas conjugaciones se escriben allí titulares que hablan de la acción de sicarios sobre sus víctimas, con la forma de participio.
Así, escriben, por ejemplo: «Sicariado un obrero»; «Bandido sicariado»; «Niña fue sicariada», entre otros no menos absurdos e imprecisos. O también lo hacen aparecer en otras formas verbales: «Celador sicarió a su amante»; «Celoso, sicarió a su mujer»; «Lo sicarió desde moto», entre otras semejantes.
Para ser precisos, en los dos primeros ejemplos no usan la preposición a, con lo cual agravan doblemente el asunto. Escriben: Celador sicarió su amante; Celoso, sicarió su mujer.
¿Cuál es la observación útil aquí? Que el vocablo «sicariar» no es castizo en español. Por tanto, como no es verbo, no tiene las funciones que los despistados redactores judiciales le atribuyen. Sicario, en cambio, es un sustantivo. Significa ‘asesino a sueldo’. Luego tampoco es exacto que el celador haya «sicariado» a su mujer pues para ello tendría que haber recibido dinero de otra persona. ¿De su amante, acaso? ¡Absurdo e inverosímil! El hombre celoso no pudo haber matado a su esposa, porque otro hombre se lo haya indicado a cambio de una recompensa económica.
Ahora bien. No se debe llamar sicario a todo aquel que mate a otra persona, pues se necesita saber con certeza (tener pruebas) que lo ha hecho exclusivamente a cambio de dinero. En últimas, quien verificará si hay un sicario de por medio en un homicidio es un juez o un fiscal, no un periodista.
Precisemos, entonces: sicario es una palabra ‘formada a partir del latín sica, que era el nombre de un puñal de punta muy aguda y filo curvo usado en la antigua Roma, principalmente por matadores a sueldo. Por esa razón, Cicerón empezó a llamar sicarius a estos asesinos’. El nombre de esa arma se formó a partir de secare, que significa cortar. De allí provino, entonces, el nombre de sicario. Agachándose con esta arma, el que sabía manejarla asestaba a su contrario el golpe de abajo a arriba, a fin de abrirle el vientre’, dice la definición lingüística del vocablo.
Hoy se mantiene la derivación de aquella palabra, pero con la incorrección antes anotada. Se pretende convertirla en verbo, sin serlo.
Para que no quede «en el aire» la corrección de aquellas expresiones arriba anotadas digamos, entonces, que deben escribirse así:
• Asesinado un obrero.
• Eliminado (o muerto) bandido.
• Eliminado (o muerto) bandido.
• Niña baleada (o muerta a tiros).
• Celador mató a su amante.
• Celoso, acribilló a su mujer.
• Lo mató desde moto.
Concluyendo: será saludable para el español que algunos escribidores de noticias no se conviertan en «sicarios» del idioma.


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