Gloria Cepeda Vargas
| http://zonacero.info/~zonace5/images/stories/Colombia/2011/Agosto/Semana2/Manuel%20Cepeda%20Vargas_thumb307_.jpg |
Más allá de la exaltación hecha por el ministro reconociendo la calidad de luchador democrático y ciudadano de bien del senador asesinado, lo realmente importante de este acto, sin precedentes en el país, es el paso adelante dado por el gobierno en un terreno siempre polémico y soslayado ladinamente por la costumbre tan latinoamericana de manejar en forma oportunista los delicados meandros de la política y en consecuencia de la sociedad.
No vacilo en reconocer que ésta es una demostración de renovación saludable, de democracia en ejercicio, de destreza y olfato políticos. Porque no es poca cosa que un clan pagado de sus prebendas ancestrales. Una clase ahíta de oro, incienso y mirra. Un grupo donde los privilegios, ganados o no, son derecho establecido dinásticamente, descienda de su Olimpo para reconocer públicamente en forma cortés, humilde y coherente con lo que predica, la responsabilidad que le atañe en un crimen al que nos acostumbramos y más aún: que este acto de contrición se manifieste por la desaparición de un líder de izquierda convicto y confeso, un militante de la vida tantas veces profanada en Colombia, un extraño espécimen que siempre navegó contra la corriente y gastó los múltiples talentos que poseía defendiendo una verdad para muchos utópica y peligrosa por lo que representa.
Conozco por experiencia la ceguera del delirio derechista que nos identifica. Sé que la clase política colombiana no da puntada sin dedal. Que todavía son incontables las víctimas del cuerpo y del alma que tocan a la puerta. Pero quiero creer que éste es un acto que honra la democracia colombiana y reivindica la historia de sangre, dolor y lágrimas que nos ubica a la vanguardia de la irracionalidad y el miedo desmandados en el continente.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada