jueves, 4 de agosto de 2011


LA SALUD SIGUE ENFERMA EN ESTE GOBIERNO



Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

Si la salud se midiera por la sonrisa y el desenfado perpetuo del ministro Mauricio Santamaría en Colombia nadie se enfermaría. Creímos que al salir Diego Palacios del fatídico invento y esperpento de Ministerio de Protección Social las cosas iban a cambiar. Que la ley 100 entraría a cuidados intensivos, que las EPS acabarían con las maniobras para abrir puertas giratorias y que el famoso POS, causante de tantos males y que pone en paños menores a la tutela, se suprimiría.

Pero no. Todo sigue igual, o, peor. Porque una cosa es que el mal se oculte tras la puerta giratoria y otra que se haya descubierto escondido y ahora no se haga nada por curar tanto daño. Esa división entre salud subsidiada y contributiva, entre Sisben, Eses, EPS, IPS, y Fosyga no ha hecho más que poner zancadillas y permitir esguinces, recobros y recaídas. Nadie responde por pagos, por afiliaciones de muertos, por medicinas caducas, por si se está por fuera o por dentro del POS o si tener una muela coca es un mal catastrófico.

El más saludable y tranquilo del cuento es el ministro de Salud. Rubicundo, reído, como si todo mundo anduviera bien en puertas de clínicas, en salas de urgencias, en despacho de medicinas y programación de cirugías. Como si la puerta giratoria se hubiera cerrado. Las EPS seguirán abriendo sucursales en cada esquina como tiendas o supermercados a costa de las cotizaciones, la sobrefacturación y el ahorro de las cirugías y medicamentos costosos.

No aparece en el horizonte el fallecimiento de ese enfermo que fue el Ministerio de Desprotección Social. Ya muestra sus dientes el nuevo Ministro de Trabajo, pero el Ministerio aún no se abre. Santamaría ha dado parte de tranquilidad para el sector salud. Piensa que con cupos para el Programa Viejitos en acción la gente quedará callada. El sol del mal no puede taparse con el dedo de 83 mil pesitos mensuales para que coman una semana.

Como vamos, vamos mal. Ahora se anuncia que por motivo de la pronta aprobación del TLC, deben transformarse las Cooperativas de Trabajo de la salud en Sociedades de Acciones Simplicadas, las SAS*. O sea, lo mismo. La misma intermediación con otro nombre. Aquí el gobierno abre otra puerta giratoria. Cierra una y abre otra igual. La burocracia de siempre y la falsa cura. Los directos responsables no quieren dar la cara. Los verdaderos empresarios a quienes les llega la plata pulpa no desean encarar el bienestar de sus empleados y pagar lo justo y decente. El sello social y laboral del gobierno no se ve por ninguna parte.

La salud - corporal, laboral y mental - del pueblo-pueblo colombiano parece que no estuviera en la agenda del gobierno. No bastará con la vuelta a los dos Ministerios de Trabajo y Salud, con los mismos fines de la ley 100 y sus instrumentos letales y los recortes a los derechos de los trabajadores con la ley 50 del 90 y del decreto 789 de 2002.

¿Quién se preocupará por la salud del pueblo? ¿Acaso el Congreso sirve? ¿Qué dicen los partidos políticos que hablan de gays, de matrimonios, de ángeles y pecado?

*http://www.elespectador.com/impreso/negocios/articulo-287840-adios-cooperativas-bienvenidas-sas
29-07-11 - 11:24 a.m.

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