jueves, 11 de agosto de 2011


LOS BEBÉS MINIATURA DE CAMILLE ALLEN

 
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

Como papá que tuve la felicidad de tener entre mis manos y mis brazos seis hijos desde instantes después de su nacimiento, me he conmovido al ver esta foto noticia de Caracoltv de los minúsculos bebés confeccionados por la artista canadiense Camille Allen.

Espectacular concierto de cinco angelitos de carne entre una mano. Así parecen en las expresiones que la autora los ha creado. No son moldeados de polymer clay o silicona o resina y porcelana según modelo sugerido o fotografía real. Son sacados de la imaginación y de la magia de la audacia de Camille. Una vez moldeados los somete a fuego y quedan listos para la exportación.

Asombrosos, como el milagro de la Naturaleza, estos bebecitos sonrosados. Espontáneos, como pudieron estar dentro de la placenta o sin salir del óvulo. Son tan simples, tan enanos, tan tiernos. Sus actitudes despiertan sentimientos de admiración por la perfección con que simulan las diferentes posiciones.

El bebé de la derecha descansa sobre todo su cuerpecito con los brazos y las piernas dobladas contra el cuerpo. Su cabeza se tuerce natural hacia la izquierda y su rabito apenas si muestra la raya de su pudibundo anito. Su compañero de al lado en posición fetal, duerme plácido con la cabeza sobre su mano derecha, con las piernas recogidas sobre los dedos que la sostienen. El de la mitad, parece haber despertado apenas y nos deja ver un bostezo redondo y natural. Levanta perezoso los bracitos y sus piernas entrecerradas empiezan a enderezarse para completar el desperezo. Los dos niñitos del extremo izquierdo se sostienen entre sí mientras duermen con sus brazos encogidos y los puños cerraditos.

Uno puede imaginar la labor de esta madre artificial, pero no alcanza a creer que salgan de sus manos estos bebés tan sanos y con piel tan rubicunda. Ellos, al nacer no han necesitado una palmada ni han lanzado un grito con llanto. Ni han probado las angustias de la madre cuando los iba gestando a medida que el material los fabricaba. Duraron semanas tomando forma entre los dedos de la mujer artista y los ojos que les iban dando la perfección que vemos en la foto.

Los bebés miniaturas no serán producto de probeta ni serán clonados. Tendrán una cuerda y una etiqueta, tal vez, que les den nombre de familia o tengan impreso su valor. Nunca llorarán ni pedirán leche materna y compota. No necesitarán pañal ni causarán penas ni lágrimas a nadie. Se les podrá acostar en una cunita o vivirán en el bolso de su dueña entre celulares que timbran, collares, llaves, coloretes. Sus cambiantes madres los llevarán a donde vayan y se alegrarán de ponerles nombre, de jugar con ellos y de mimarlos.

Hoy yo me he entretenido y disfrutado viéndolos en foto y acordándome cuando lavaba sus manitas, su cara y sus rabitos y les cambiaba los pañales a mis hijos.

30-07-11 - 10:16 a.m.

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