Reinel Gutierrez
Hablar de Muammar es algo distinto a abordar el tema del "Jefe Pluma Blanca", "Chuspas", "Huracán", y otros caciques regionales que son el tema actual por razones de la campaña electoral.
A ninguno en el Cauca podría interesarle la suerte del mandatario de Libia, porque lo que llama la atención son los soberanos departamentales y municipales, pero el caso de Gaddafi ha sonado tanto que es parte de la cotidianidad.
La televisión mostró el bunker, o palacio blindado que tenía Muammar, además de los lujos y ostentaciones. Solo hubo que esperar que entrara en decadencia su gobierno para saber eso, y que las cámaras pudieran entrar hasta los confines de su fortaleza de gobierno, conocer sus cuartos de dormitorio, salas, cocina, baños y todo lo demás.
Vale la pena saber también cuáles son las comodidades de Barack Obama, cómo vive, cuáles son sus tesoros, sus goces, y buena vida. También, cuáles son los lujos del Santo Padre, porque su palacio es el más elegante que pueda tener rey alguno, aquel que seguramente quiso tener Jesús, pero antes de lograrlo fue crucificado.
Los jefes que tienen el poder en todas partes son ostentosos, visten, comen en abundancia, pasean, y le dan pleno gusto al paladar, olfato, genitales, vista, al oído.
Objetivamente y por derecho a la información, la gente debiera saber cómo viven los presidentes y presidentas de los diferentes países, los reyes y princesas, así como sucede ahora con el señor Gaddafi.
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