Por: Luís Barrera
Diego Armando Tejada Jaramillo, de Puerto Tejada; Segundo Guillermo Ruano Solano, de Bolívar y Leider Palacios Mina, de Santander de Quilichao, comienzan con mucha ilusión y alegría, en unión con toda la Iglesia Particular del Cauca, sus vidas sacerdotales estos tres nuevos presbíteros quienes en exigencia de sus ordenaciones se han donado totalmente a Cristo y a la Iglesia, cuya entrega total es compromiso de santidad.
Apoyemos y animemos a estos nuevos pastores en quienes se ha grabado para siempre, el fuego del Espíritu Santo, la imagen de Cristo sacerdote y víctima. Cuya imagen reclama ser reproducida con absoluta fidelidad y precisión, tanto en el ejercicio de sus ministerios como en sus diarias conductas de vida.
El sacerdocio es fundamentalmente una transformación sacramental y misteriosa, una configuración con Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, único Mediador. Por ello, la santidad es la única perspectiva en la que debe situarse todo el camino de la vida sacerdotal de nuestros curas en el Cauca.
Como en ningún otro, el modelo de vida de un sacerdote influye poderosamente en los demás. Por eso las comunidades que cuenta con un buen sacerdote, ¡qué bien tan grande y precioso tiene!
Cuando el sacerdote aspira seria y responsablemente a la santidad toda la Iglesia resplandece, pero si no lo hace, la vida de fe, esperanza y caridad del Pueblo de Dios se debilita.
Oremos por estos tres nuevos curas “cero kilómetros” de la Diócesis de Popayán y unámonos a las plegarias de nuestro máximo Jerarca el Excelentísimo Señor Obispo Monseñor Iván Antonio Marín López para que ellos sean sacerdotes santos y vivan en plenitud sus procesos de conversión.
Oremos también por todo el clero caucano, por nuestras comunidades parroquiales para que retornen a la gracia misma de sus vocaciones, mediten en la inmensa bondad y en el amor infinito de Cristo que se ha fijado en ellos y los ha llamado por sus nombres a servirle.
Dejan la formación del seminario para entregarse de lleno a las comunidades, a ellos, a sus familiares y allegados nuestras felicitaciones desde PROCLAMA y que el Señor Jesús lo sea todo para ellos.
Que sigan ofreciendo al Señor el oro de sus libertades, el incienso de sus oraciones fervorosas y la mirra de sus afectos más nobles y profundos.
Que el tiempo del Seminario haya sido un tiempo precioso para encontrarse con Jesús, para tener una experiencia personal de Cristo, para descubrir el Plan de Amor que Él tiene para cada uno de ellos, para corresponder a su Amor de elección con la entrega de ellos mismos.
Que estas ordenaciones sacerdotales sean bendecidas con muchos frutos de santidad y apostolado, especialmente con nuevas y numerosas vocaciones. Si la falta de sacerdotes es ciertamente la tristeza de cada Iglesia, su abundancia es su gozo y alegría, señal de su vitalidad.


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