domingo, 21 de agosto de 2011

Una ciudad caminable es más feliz

FABIO ARÉVALO ROSERO MD*

La disponibilidad de espacio público caminable en las ciudades es indicador de la calidad de vida de sus habitantes. El diseño urbano debe favorecer la salud promoviendo más áreas para la participación ciudadana, la movilidad no motorizada y la sostenibilidad. Estudios en salud urbana explican cómo el espacio público peatonal, las ciclorrutas, las ciclovías y los parques, son motor para la promoción de la actividad física. Hacen que la gente se mueva más, combatiendo el sedentarismo que en Colombia bordea el 70 por ciento y es factor de riesgo de dolencias crónicas, como una mayor posibilidad de sufrir infarto. Además se convierten en lugares de encuentro y convivencia.

Calgary en el Canadá, ciudad modelo en salud pública, coincidencialmente es una de las más caminables del planeta. Es accesible a los seres humanos, ofreciendo una mejor calidad de vida con una relación directa entre caminabilidad y salud pública. La promoción de ciudades saludables es prioridad en el Siglo XXI. Es la necesidad de humanizar las áreas públicas rescatándolas de la mecanización. Las urbes modelo del mundo son reconocidas por la cantidad y calidad de su espacio público caminable y como dichos lugares son articuladores de una buena calidad de vida para sus residentes.

Las ciudades tienen necesidad de crear espacios de libre acceso donde sus habitantes se integren sin importar su condición. Esta dinámica genera un significado especial del espacio a la vez que erige urbes más amables, más sostenibles, más igualitarias y sobre todo más dignas. La correcta gestión peatonable del espacio público impulsa nuevas tendencias económicas que se traducen en ciudades más atractivas y más competitivas. Está documentado cómo el manejo sostenible del espacio público contribuye a impulsar la actividad económica y a mejorar el entorno empresarial.

La peatonalización de áreas medulares de una ciudad, es el mayor tesoro del espacio público. Las ciudades más avanzadas del mundo han tomado la decisión política de apropiar buena parte de las calzadas para el disfrute de los viandantes. El acceso vehicular se reduce y se desestimula el uso irracional de autos. El comercio se favorece al tener un mayor número de potenciales compradores “libres” (de carros). Esto se traduce en menos contaminación, menos accidentes, mejor movilidad, más seguridad y mayor convivencia.

Nuestras ciudades intermedias necesitan de un legítimo plan de movilidad, antes que propuestas de ingeniería de vías o de transporte motorizado. Para ello deben tomarse decisiones valientes y acertadas que incluyan generosas áreas para la movilidad en bicicleta y especialmente para caminar con seguridad. Un cambio drástico genera crisis y oposición de sectores minoritarios de poder y de los “autodependientes” cuya autoestima depende de un auto. La discusión puede dirimirse con un estudio científico de espacio público con indicadores de convivencia, economía, movilidad, seguridad vial y mejoría de la salud urbana. Ello demostrará que los beneficios en la mayoría de ciudadanos, priman sobre intereses particulares. Una ciudad más caminable es más avanzada y más feliz.

Mi trino: éxito genuino es ganarse el respeto de personas inteligentes, el afecto de los humildes, el cariño de los niños y el reconocimiento de expertos.

*Miembro por Colombia, panel expertos internacionales Nueva Agenda de la Movilidad 2011 - 2015 http://www.ecoplan.org/wtpp/

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