martes, 6 de septiembre de 2011

CADA ALCALDE MANDA EN SU AÑO

 
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

Cuando escucho de las pataletas e imposiciones cesaristas de un alcalde o un gobernante, me acuerdo de la frase con la que titulo esta columna. Se decía para referirse a la costumbre machista y olímpica de hacer o deshacer a su antojo de un mandatario local y de querer manejar el erario como si saliera y se tratara de su propio peculio.

Pero no. Pareciera que esta manera folclórica y algo despistada de dilapidar la plata que Coldeportes, la Nación y el Municipio invirtieron en la remodelación del Estadio Pascual Guerrero fuera un juego de Simones bobitos. Queda para anécdotas de despilfarros, de alcaldadas viejas, de zafadas en falso... Esto no puede volver a ocurrir.

No puede ser que se esté pidiendo civismo a los ciudadanos rasos, que se hagan campañas de buena vecindad, de buen trato en el Mío, en los bares, de buen comportamiento y obedecimiento a la autoridad que concita al orden y que por otro lado la máxima “autoridad” en el Municipio esté dando mal ejemplo.

Coldeportes y la Procuraduría dieron directrices a los mandatarios locales para que cuidaran la inversión hecha con motivo del Mundial Sub 20 en los Estadios. Se pusieron sillas cómodas, numeradas, pintadas, se quitaron las vallas infamantes, se arregló la grama y se le colocó drenaje, se albergó a un público que durante 20 días disfrutó de un sitio al que nunca había venido.

La familia entera, las mujeres con sus camisetas tricolores alegraron las tribunas, se oyeron vivas, pitos, tambores, vuvuzelas, y no hubo grosería, ni gente agresiva. Cali, por fin vio de nuevo el Estadio abarrotado y tranquilo. No se oyó de un desperfecto, de un insulto, de una mala palabra. Hubo orden, buen trato, respeto por la silla ajena y hasta debió haber muchas ganancias por toda la boletería vendida. Así, la inversión se recupera.

Pareciera que en Cali no hubiera un Coliseo Evangelista Mora, un Coliseo al aire Los Cristales, que no hubiera un Centro de Convenciones, que no hubiera Plaza de Toros donde ya ha habido espectáculos grandiosos y masivos. Nuestro gozón alcalde Iván Ospina tenía que lucir la inacabada obra que no entregó completa para la fecha señalada y sí la puso a disposición del desorden, la falta de control y de técnica para cuidar la cancha y las graderías. Se quejó de que las cámaras de televisión y de fotografía no hubieran presentado bien los efectos de la rumba y el desgreño. Dice que como todavía falta terminar las obras con esa plata se curarán los daños que aún no se calculan.

No valieron las advertencias, las sugerencias, las recomendaciones de Coldeportes y de la Procuraduría. No valió el sentido común, no se tuvo en cuenta que los bienes públicos deben ser cuidados como lo haría un buen padre de familia con su presupuesto. No valió que se hubieran repartido millares de folletos con gran foto del Alcalde durante los partidos del Mundial para mostrar la belleza del Pascual. Se hizo cierto aquel otro dicho de que al que nada le cuesta lo vuelve fiesta. Nuestro Alcalde se creyó aquel primer dicho: Cada Alcalde manda en sus cuatro años y que nadie lo critique y que nada se le atraviese o se lo impida.


06-09-11 - 11:12 a.m.

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