¿La bolita, dónde está? Anuncia el prestigitador, entrelazando el movimiento sigiloso de sus manos con las tapas sobre el tapete, mientras la mirada expectante, aventurera, curiosa de feligreses y ciudadanos transeúntes intentan, cada uno, a cual más sabio, descubrir la guarida de la bolita para hacerse acreedor al premio ansiado, dispuestos a probarse a sí mismos, ser más sabio que Salomón y más tramposo que el tramposo mismo.
Trampa, vicio, juego, aventura de ignota historia y recorrido que semeja en su parábola la trampa, vicio, juego, aventura que nos sume nuestra propia condición humana en el vericueto de saber en dónde termina la mentira y empieza la verdad, o viceversa.
¿Cómo podríamos averiguar dónde está la bolita y cuál es la tapita del tramposo que se apunta en las elecciones con los discursos fantasiosos del yo si puedo, yo sí soy? ¿Cómo descubrir las trapisondas que a diario pueden imaginarse con tal de llegar al puesto ansiado, al renombre buscado de cuanto mago se apunta en los procesos electorales?
La verdad que nos argumentan en contra de ciertos personajes que desde ya no son cosa de fiar ni persona santa, las deshacemos adjudicando precisamente a los demás, la envidia que les asiste en la crítica. Verdades que construimos con la mentira. Y mentiras que construimos con las verdades. De todas formas, quiérase o no lo que podría ser un escenario del conocimiento se vuelve nada más ni nada menos que un chiquero de la ignorancia.
De poco le ha servido al ser humano, a su vida común y corriente el intento de construir el saber científico, de buscar y encontrar formas de sobrepasar los pantanos que nos fabricamos para justificar y explicar como buenos nuestros propios actos. Se presta a esa duda, el hecho innegable de que también la ciencia en manos de industriales, mercachifles es otro tanto de los vericuetos y telarañas de la mentira y la verdad.
Aún así, y en todo caso, la única verdad innegable es que pasando el tiempo y echándole tierra al asunto, gobernantes van y gobernantes vienen, políticos van y políticos vienen, la sociedad va en barrena, de culo para el estanco como se dice vulgarmente. Trátese de la mentira política que se trate. Trátese de la verdad política que se trate.
Cada día de para atrás como el cangrejo, cada día más perdidos que el hijo de Lindbergh, cada día más tontos que Arturo, cada día más pendejos que los pelos del trasero.

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