jueves, 22 de septiembre de 2011


Elegía por Jorge Herrera Barona


Por Alfredo Ocampo Zamorano
Septiembre 2011

Se nos están muriendo
los amigos
uno a uno en los meses
que nos quedan
se nos van yendo
y con cada diástole de vida
que les resta
se nos van despidiendo

Como un rumor del bosque
que perdido
recordamos de pronto
aquella tarde
menos incendiaria
del abril de algún año
ya extinguido
entre su luz de una mañana
nos vuelve su presencia
aprendida en la niñez
al conocernos

Oscura exhibición
hacia finales de los años
cincuenta
cuando juntos recorrimos
carreteras y calles y ciudades
salas de concierto
e iglesias románicas
o los grandes museos
y aquel invierno en los Alpes
y cuando a la vera del camino del otoño
compartimos
vino / queso / y pan
y tantos paisajes
ya olvidados

Se permuta el recuerdo
entre los aires
de los vientos alisios
por un faro
en el montículo del tiempo
desde donde
ahora
re-divisemos
los íconos y espacios
los puentes y los ríos
las superficies
y sus profundidades
en los recodos de la vida
que juntos
recorriésemos

Loza que se rompe
algún momento
luego de compartir aquél almuerzo
en algunos domingos del Saladito
donde seis parejas de amigos
y de esposas
y de muchos hijos
esperimentamos las colinas
de la amistad
que ya no vuelven

Se nos van perdiendo
los amigos
como un avión que parte
por la última entrada
del aeropuerto de la vida
hacia alguna parte
que aún no nos anuncian
pero que quizá reconozcamos
con cada despedida
hasta que le llegue el turno
a nuestro vuelo

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