ISRAEL Y PALESTINA DESDE SIEMPRE
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Desde que mi padre José Leopoldo en 1959, maestro de Escuela en Choachí, me daba clases de Historia Sagrada en el texto de Bruño, oigo de las disputas entre israelitas y filisteos. Todas las historias que salían de la boca de mi padre, las extraía con lujo de detalles de esa cartilla.
Toda esa región formó en mi mente, en mi memoria, un imaginario que hoy está enriquecido por fotos, imágenes de internet y por las noticias que llegan de Jerusalén, Haifa, Hebrón, Gaza, Beirut. El libro del Génesis está lleno de pasajes literarios hermosos, ejemplarizantes y nos han ido llenando de hechos tozudos para decirnos las bondades de la vida de familia o la fealdad del odio o la asquedad del engaño.
¿Dónde está situado el paraíso terrenal? ¿Acaso en Haifa, frente al Mediterráneo, en el Matam Park se conocieron Eva y Adán? ¿Dónde pastaban las ovejas que Abel, el soñador, hermano de Caín? ¿En qué lugar enredó Absalón su larga cabellera cuando a caballo daba un paseo sin freno? ¿Dónde ocurrió aquella escena de la honda con su piedra entre el joven israelita David y Goliat, el corpulento soldado filisteo? ¿En qué valle sucedió aquella batalla cuando Josué ya tarde ordenó al sol que detuviera su carrera para poder atrapar a los filisteos que se escapaban refugiándose en las sombras de la noche? ¿En dónde encalló después del diluvio la barca que el beodo Noé construyó?
Y son más de tres mil años de lucha por un estado, por tener la paz que da tener un lugar seguro, una tierra propia que se llame “la de sus padres”. Israelitas y palestinos han vivido cerca, espalda contra espalda, y no han podido convivir en paz a pesar de oír sus cantos, compartir los frutos de la tierra y haber llorado los muertos de sus guerras. Como las gacelas y las cabras de los desiertos han rodado sus kibutzim por la arena y sus dunas y han probado la dureza de la mirada de sus vecinos.
Hasta cuándo la religión será un instrumento de dominación y un látigo y no un eslabón de perdón y paz? Por qué Jehová no es amigo de Alá y los sucesores de David Ben Gurión no pueden ser amigos de Mahmud Abas? El primero lideró en 1948 el reconocimiento por la ONU del actual Estado de Israel. El segundo lidera hoy la petición de adhesión para que Palestina también consiga su condición de Estado independiente.
Razones de territorio, de vecindad de historia, de comunidad de tierras, de costumbres similares, de paisaje y necesidad de estabilidad para su linaje hacen necesaria la negociación. Razones de humanidad, de perdón al tiempo transcurrido, habrá que conceder al descanso de los sables y el cese del rugir de los cazas en el aire.
El ejemplo de lo que hizo la ONU hace ya hace medio siglo, lo deben entender Israel que lo sufrió en carne propia y Estados Unidos que le dio su visto bueno junto con el concierto de las demás Naciones. No se hacen alianzas en la ONU para separar sino para unir los pueblos. Y buena oportunidad de Colombia de hacer presencia en las causas históricas y unidad en torno a los demás países suramericanos.


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