1. «Me encanta dormir lloviendo»: Dicha así, esta oración sugiere que alguien «llueve» mientras duerme (lo cual es inverosímil). Miccionar en la cama, como podría pensarse para asimilarlo a aquel término, no es llover, sino sufrir de enuresis. El problema aquí lo constituye el uso erróneo del gerundio lloviendo. Sabemos que esa forma verbal se utiliza cuando una acción está sucediendo. En cambio, es encantador dormir mientras llueve, que fue como debió decir el autor de esta expresión.
2. «El invierno irá hasta mediados de diciembre»: Una expresión impropia, puesto que refiriéndose a un fenómeno natural, ninguno de ellos va a ningún lugar. El sentido del verbo ir es de desplazamiento, de traslación. Como fenómeno atmosférico, la lluvia sucede naturalmente. Para indicar duración -como quiere decirlo la expresión del ejemplo- es más acertado: «El invierno durará hasta...»; «El invierno se prolongará hasta...», entre otras formas posibles.
3. «Empezamos a capturar clientes»: Recientemente se expresaba así el presidente de una compañía de telefonía móvil, al referirse a su campaña para seducir clientes. Capturar significa ‘aprehender o apoderarse de alguien o de algo’. Es absurdo emplear tal término en el ámbito comercial; allí lo que funciona es la conquista, la seducción o el convencimiento de clientes potenciales. Diferente es que, en algunos casos, sean tratados como objetos en el estricto sentido comercial. Eso, sin embargo, no avala la tergiversación del significado de los vocablos. Lo correcto será decir: «Empezamos a conquistar clientes», por ejemplo.
4. «Nos caímos todos los dos»: El adjetivo todo, en plural, sobra en esta oración. En lugar de él, podría decirse: «Nos caímos los dos»; o «Nos caímos juntos». Aquí la alternativa juntos sugiere una acción en unión de otras personas. Pero más específicamente, lo correcto es decir y escribir: «Nos caímos los dos». De paso, se evitan «caídas» con el lenguaje.
5. «Se despapayó el texto»: El vocablo «despapayó» es común en la jerga de quienes trabajan en el mundillo del diseño y la litografía. Lo usan para referir que un texto determinado ha sufrido descomposición; que se ha arruinado por alguna causa, generalmente técnica. Pero no es castizo. Funcionan mejor las expresiones: «Se desconfiguró el texto»; «Se desordenó»; «Se malogró», entre otros que puedan significar que un texto se ha arruinado. Por lo demás, cuando este tipo de lenguaje se usa, es semejante a hablar o escribir en otro idioma: quienes no lo saben, no comprenden lo que los demás dicen.
6. «Podrán asistir los niñ@s»: Los feministas extreman su posición a tal punto que inventaron una nueva forma de escribir la palabra niños: emplean el símbolo de arroba (@) entre la eñe (ñ) y la ese (s), con lo cual quieren hacer notar que la palabra valdría para masculino y para femenino. Pero el «invento» es apócrifo. La gramática no hace las diferenciaciones que con tanto hincapié acomodan aquellos. El asunto es causa de polémica. Pero las autoridades en la materia sostienen que para aludir al género femenino basta con usar la forma masculina del sustantivo; en este está incluido el mundo de las mujeres, que son las más preocupadas por lo que llaman «discriminación de género». (Que también es incorrecto, porque las únicas que tienen género son las palabras; los humanos tenemos sexo. No confundir con sexualidad). Aquella forma lingüística por ellas inventada no dice niños, ni niñas. Dice: «Podrán asistir los ni-eñe-arroba-ese». ¡Qué cosa más rara! Más parece una extraña amalgama de consonantes y un signo que en lugar de mejorar la situación la agrava; porque arroba (@) no es símbolo lingüístico.
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Los lectores escriben
Hola Jairo:
Gracias por preocuparte por nosotros, los periodistas; y, sobre todo, que dejemos de ser los cotorros de quienes dicen ser los mejores del periodismo en Colombia, ya que estas frases, como «falsos montajes» y muchas más, han salido de los micrófonos de las cadenas radiales y, sobre todo, de sus directores, que dicen ser los grandes del periodismo en nuestro país.
Que mi Dios, Jehová, te siga llenando de bendiciones.
Atentamente,
Gabriel Padilla Polo
CMI televisión
Santa Marta.
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Gracias por su mensaje. Admiro a las personas que se ocupan en defender y cultivar nuestro idioma. No he leído todo, pero me parece muy interesante. Claro que sí, tiene mi permiso para registrar mi correo.
Estaremos en comunicación.
De nuevo, ¡gracias y suerte!
Ernesto Santamaría
Miami – EE. UU.**
Respetado y apreciado Jairo, perdone por dirigirme de esta manera, como si fuese un viejo amigo, pero es que así lo siento; tal vez, porque el permanente contacto a través del correo, con todo el conocimiento que me ofrece, me hace sentir como su amigo y mi profesor.
Déjeme expresarle mi agradecimiento por el tiempo que dedica para irrigar conocimientos, sobre todo a quienes a diario vivimos en permanente comunicación con la sociedad, como parte de nuestra profesión. Soy un asiduo lector de sus artículos, los que acuño en una carpeta especial para un constante repaso o consulta a dudas que tenga sobre mis escritos o locuciones.
Siempre estoy atento al correo, a la espera de tan preciado material.
Con sentimiento de aprecio, atentamente,
Mario Eduardo Rey
Periodista
Secretaría de información y prensa
Gobernación del Meta
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Señor Jairo Cala Otero:
No sé cómo obtuvo mi correo electrónico, pero quiero por este medio felicitarlo y agradecer a la persona que me incluyó entre sus lectores, para aprender de este idioma tan maravilloso como es el español.
Siga enriqueciéndonos con sus conocimientos, para poner nuestro grano de arena en este mundo, que se interesa poco por mantener el ESPAÑOL CORRECTO.
Atentamente,
Claudia Yaneth Oviedo G.
Jefe de suministros de Rimax
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Jairo, un abrazo de un paisano y colega suyo, desde Cúcuta.
Lo invito a que siga haciéndonos disfrutar de las bellezas de nuestro idioma.
¡Bendiciones!
Diego Suárez
Cúcuta
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