martes, 13 de septiembre de 2011

MERECIDO HOMENAJE

Reinel Gutiérrez

En este país los homenajes forman parte de la vida cotidiana en lo social, político y económico. No pasa una semana en que en un club elegante, una oficina, auditorio, teatro o similar, deje de realizarse un agasajo por razones de cumpleaños, méritos ganados, grados, postgrados, o simplemente por lagartería, porque la alabanza hace parte de esa formación que las generaciones han recibido a lo largo de muchos años.

Trofeos, certificados, diplomas, medallas, cruces y pergaminos, es el gran surtido de símbolos con los cuales unos honran a otros, o los elevan en procura de favores.

Colombia tiene en el plano político-administrativo a un gran número de expertos en esto de las loas, y corre dinero a montones en los gastos que implican esos actos, en buena parte innecesarios. Pero un homenaje merecido sí hay que hacerlo, pero no a los doctores apoltronados en el congreso, el concejo, la asamblea, y en tantos despachos públicos. Tampoco a la sarta de candidatos que por estos días pululan como gusanos degustando algo putrefacto.

El homenaje hay que hacerlo a la -veranera-, esa planta ornamental que permanece florecida todo el año, y que alegra el paisaje. Además no la han colocado en el lugar privilegiado que merece, pues los puestos importantes los ostentan la rosa, las orquídeas y la amapola. La veranera debe adornar todos los parques, las avenidas, y las carreteras de todo el país, pues crece en diversos climas y sus colores son variados y muy vistosos.

Este es un homenaje, para algunos insensato, porque en esta temporada electorera, la Cruz de Boyacá habría que colocársela a uno de esos caciques promeseros, y no a una planta.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada