martes, 13 de septiembre de 2011


¿QUÉ ES LA POBREZA?

hellraiserheart.blogspot.com

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

La pobreza en Asís o en Bangladesh, en Biafra, en Argentina o Colombia tiene el mismo sentido que la del mendigo Lázaro debajo de la mesa de los ricos de su época. Los epulones de ayer a hoy no han cambiado. Ni los pobres han dejado de ir a Acción Social a cobrar para tener derecho a cambiar un voto por 85.000 pesitos mensuales. Ayer no había Dane que corriera a llamar a lista a los “beneficiados” con este puesto que los elimina de la cifra de los desempleados o de la pobreza. Es la única diferencia. Nerón o Diocleciano no tenían esa Oficina que camuflara los datos.

¿De qué valen las elucubraciones y fantasías de Roberto Steiner y de Planeación de que los datos que han diseñado son válidos para medir qué es pobreza y luego enviar esas cifras a la FAO para que Colombia suba de puesto en la certificación de país menos pobre que Afganistán o Haití?

Más de la mitad de Colombia es pobre es lo que se sabe y se observa con una simple mirada en las periferias sin pavimento y sin servicios de nuestras ciudades. No podemos medir la riqueza de la población por las migajas que el gobierno o las Cooperativas y Bolsas de empleo dejan caer en la boca de muchos necesitados de la caridad de este país católico y evangélico. Esos son los nuevos ricos que antes el libro literario de la biblia los llamó con el nombre ficticio de “Epulón”.

Ser pobre quiere decir tener una covacha de cartones y techo de zinc donde dormir por palacio o chalet. Pobre quiere decir que no se percibe un ingreso de menos del mínimo. Pobre es quien no tiene seguridad de una pensión frente a las pensiones astronómicas de congresistas, magistrados, ministros, embajadores, alcaldes, gerentes de empresas y ganancias de los dueños –no empleadores- de nuestras cadenas y empresas privadas y oficiales. Pobre es quien junto al basurero no tiene un pan ni una aguadepanela segura para el desayuno, ni un plato de seco con fríjoles o carne para el almuerzo y que se acuesta con el hambre por compañera sobre el suelo raso. Pobre es quien tiene poca tierra pero no tiene tractor ni insumos ni capacitación y debe vender lo que cultiva con las uñas al revendedor.

Ser pobre es el lazarillo o la pordiosera que andan con un perrito que les lame sus penas. Pobre es quien es echado de un puesto de la Dian o del Das o la Policía como chivos expiatorios por marrullas de sus jefes que los dejan tirados en la calle, señalados y sin que puedan aspirar a un empleo justo y digno. Pobre es la madre sola o los papás que tienen que mandar a sus hijos sin desayuno a la escuela o al colegio.

Pobres son todos los vendedores ambulantes con carrito o chuzo en la mitad de cuadra que venden bocadillos, chicles, chucherías, molinillos y espejos o sobre un metro de tela tendido en las aceras. ¿Acaso no los ha perseguido la policía por estar invadiendo el espacio público? Eso es lo que hace por el empleo quienes recibieron el voto popular para que presidan la Nación, los Departamentos o los Municipios. Ese es el panorama que no ve Fedesarollo y que se oculta tras los argumentos capciosos de los “estudiosos” pagados.

No. La pobreza, dicen ellos, no son los millones de niños, mujeres y desplazados que se ven por fuera en calles y periferia, en los semáforos y en el campo. La pobreza es un concepto etéreo del que se habla en las iglesias y que no conocen ni practican los predicadores. Es un concepto indigerible que cruzan los expertos de Planeación y del Banco de la República con el PIB, el FOB, la inflación, las utilidades precarias de los bancos y petroleras, los precios al consumidor, las pocas regalías, la falta del TLC con EE.UU. y otras arandelas para esconder de la responsabilidad social a quienes tienen de sobra y regalado.

13-09-11                                                 10:13 a.m.

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