SALUD, EMPLEO, JUSTICIA, SEGURIDAD Y…
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
No es un slogan de campaña, ni una propaganda oficial en plaza de mercado. Es una frase compuesta explosiva que sale del fondo de la esperanza.
Sí, la encuesta nos anuncia que el presidente Juan Manuel Santos tiene un fuerte respaldo de opinión entre los colombianos. Mejor el índice que cuando Uribe imploraba el voto para la 3ª reelección. Su lenguaje moderado, sus mensajes con apariencia de sinceridad, su mano rápida para apagar incendios. Sin necesidad de mucho abrazo, ni elevar a niños en los brazos, Santos ha hecho presencia sin exagerar, donde se requiere. No ha necesitado de consejos comunitarios ni de rezos simulados.
El presidente ha dicho con filo de cuchilla: Que se acabe el POS, que se acaben las intermediaciones en la contratación laboral, que se acabe el invierno, que aparezcan nuevos empleos para los jóvenes. Las lluvias le hicieron caso y llegó el verano y el sol. Pero no se conoce qué dice el decreto que reorganiza la atención médica y el suministro efectivo de medicamentos. No aparecen nuevas empresas, aunque sí anuncia el Dane que el desempleo está llegando a un miserable dígito. No se acaba la tramposa contratación de Cooperativas y bolsas de empleo. Y hay demasiadas quejas de que las medicinas son adulteradas y vencidas. Pero poco a poco los grandes anuncios van bajando de perfil.
Se sabe que la solución es acabar con la ley 100, que el Estado asuma su deber de prestar la seguridad social y la salud directamente. Aunque se ha descubierto que la ley se convirtió en una vena rota y una puerta giratoria para hacer trampas y que las EPS han captado para otros fines las cotizaciones de los pocos asalariados, no se ven los resultados en la Fiscalía ni en la Procuraduría ni en la Contraloría ni se oye siquiera la voz del Defensor del Pueblo y el Ministro Santamaría sonríe.
A un año que empezó el mandato no se ven aún sino promesas y buenas intenciones en la superficie. Tierras asignadas que no corresponden a realidades, oferta apresurada de seguros a campesinos que no tienen con qué comprar comida ni insumos. No hay asesorías ni convocatoria a capacitación técnica en sus vecindades ni ofertas de maquinarias para mejorar su calidad de vida y su eficiencia en las labores del campo.
Cayó el ministro militar y su equipo de montaña con sus ruidos y vestidos de camuflaje a toda hora. La inseguridad en las calles y en las zonas de guerrilla y paramilitares se agudiza. Santos nos dijo que él sabía de memoria la lección con lo que hizo en Ecuador. Pero la guerrilla sigue en los mismos terrenos de siempre y la inteligencia con sus aviones fantasmas no los localiza. Se habla mucho todavía por radio y TV y la nueva cúpula tiene nueva cara. Ahora sí veremos operaciones eficaces y ética dijo el nuevo Ministro.
La justicia está callada esperando plata. Pero la reforma está en veremos. Estamos en período electoral y quienes dan avales no muestran la crudeza de la situación. Solo les interesa conseguir votos con algún billete, con almuercito y tamal. Nadie habla de Salud, de empleo, no se critica ni se hace control político al gobierno para pedirle resultados. Los grandes temas son la anulación del aborto legal, la aprobación del TLC que favorecerá a unos pocos y perjudicará a miles de campesinos y pequeños empresarios y la cortina de las lluvias que ya llegaron. Ah, y el famoso día 11 de septiembre con sus 86 luces con reflectores en la noche y la salud de Chávez.
12-09-11 10:56 a.m.


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