Reinel Gutiérrez
Continuamente hay quejas por la falta de cupos en todas las actividades, todo provocado por la carencia de oportunidades en un país como Colombia, lleno de dificultades. Solo basta preguntar cuántos esfuerzos tienen que hacer los colombianos para conseguir cabida en los colegios, y mucho más en la Universidad.
Conseguir ingreso a un plan de vivienda es algo imposible, como dificultoso es lograr una cita médica, un crédito bancario, o apoyo para un proyecto agropecuario.
Definitivamente no hay cómo ingresar a capacitarse, a trabajar y a tener salud, porque todo está restringido y las ocasiones son para muy poca gente.
La constitución colombiana habla bellezas sobre los derechos que tienen los habitantes de esta nación, pero traducir eso en la realidad no es fácil.
Más bien la constitución sirve para hacer politiquería, pues de sus artículos se puede extraer mucha demagogia convertible en votos.
Paradójicamente donde sí hay cupos permanentes es en el cementerio, pues allí se observan bóvedas y tumbas listas para usar. Y se trata de uno de los servicios más eficientes, pues no hay que hacer fila, ni esperar 3 horas como en las empresas de salud, no hay congestión y ningún muerto se vara por falta de lugar para sepultarlo.
Entonces no todo es malo en Colombia, pues mientras en los bancos, en impuesto predial, colegios, notarías, registradurías, universidades, hospitales, consultorios jurídicos y demás, es difícil la atención inmediata, en los cementerios si se goza de eficiencia, rapidez, y sin congestiones de ninguna naturaleza. Inclusive hallándose disponible el cupo, los familiares del nuevo morador del campo santo, retardan un poco su uso, y cuando ya lo hacen, se lamentan, y entran en sollozos.
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