JOSE LOPEZ HURTADO*
Las disposiciones y tratados internacionales que consagran la libertad de opinión y expresión son innumerables. Desde la Declaración Internacional de los Derechos Humanos en su art. 19 y siguientes, pasando por la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales en su art.10, la Carta Africana sobre los Derechos Humanos y los Pueblos en su artículo 9, hasta la Convención Americana sobre Derechos Humanos en su artículo 13..." ..Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones...", es el postulado convergente, palabras mas, palabras menos, de esas normativas, por supuesto, con la prevención y limitaciones que dicho derecho contiene.
Pero lo cierto es que, según algunos registros, vrg. de Reporteros sin Fronteras (RSF), este año no le ha ido nada bien a la libertad de prensa y de expresión, particularmente, en aquellos países en donde imperan regímenes dictatoriales, que han convertido el poder en instrumento de una represión implacable, acompasada con procesos penales aberrantes contra la oposición política, periodistas y defensores de los derechos humanos y contra los libre pensadores que se atreven a distanciarse del pensamiento oficial.
A raíz de la "Primavera Árabe", los casos de persecución se aumentaron escandalosamente en Siria, Libia, Bahréin o Yemen. Igualmente en Eritrea, Turkmenistán y qué no decir del régimen comunista de Corea del Norte.
Pero los datos también son reveladores de la persecución del gobierno, en connivencia con los tribunales, cuando ambos poderes se confunden como en Venezuela o en China, donde el presidente Hu Jintao, es un verdadero predador de los derechos humanos y de la prensa libre. De igual forma en Irán, más de 200 periodistas han sido detenidos desde 2009 y corresponsales extranjeros obligados a salir del país. Hace poco en Ecuador el diario El Universal, pagó caro el hecho de haberse enfrentado al gobierno del presidente Rafael Correa, y sus directivos -hoy en el exilio- condenados a pagar cárcel por un editorial que publicaron a raíz del presunto golpe militar del año pasado. Similar situación se vivió en Panamá recientemente por la directora de noticias de TVN y su jefe de información, contra funcionarios de migraciones envueltos en conductas ilegales, que les produjo condenas penales por injuria y calumnia.
Acaba de ocurrir en Colombia hace pocos días, cuando un juez condenó al director de un medio de comunicación por haberse atrevido a cuestionar a una dirigente política sobre su voluntad de aspirar a un cargo de elección popular."NO MAS”, su editorial, criticaba a "los politiqueros de siempre", y fue para la Juez que lo condenó a 20 meses de prisión, la suficiente prueba que le sirvió de fundamento para erigir, sin ningún fundamento, la sentencia condenatoria.
"La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos. Oponerse a los privilegios de clase y al pillaje público", dijo Joseph Pulitzer, sin pensar, tal vez, que el ejercicio de ese postulado puede resultar peligroso.
La Asociación de Diarios y Medios Informativos de Colombia, ANDIARIOS, frente al hecho vergonzoso ha resaltado que cuando las opiniones se refieren a funcionarios públicos o a personas que aspiran a ser elegidos popularmente, pueden constituirse en una modalidad de censura y genera limitaciones inconvenientes para el debate público, fundamental en la democracia. Pero algunos jueces piensan lo contrario.
*Analista Internacional, colombiano.

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