¿COLOMBIA ES PAÍS AGRÍCOLA O MINERO?
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Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Desde que llegaron los conquistadores con don Gonzalo Jiménez de Quesada, Nicolás de Federmán, Sebastián de Belalcázar, Jorge Robledo y demás españoles a caballo y con trabucos, el Nuevo Reino de Granada y lo que es hoy la nación apellidada Colombia era agrícola y minera. Y desde antes. Cuando volvió Colón a España de su travesía marítima y presentó sus respetos a los Reyes muy católicos con camándula y corona, les llevó como regalo indígenas rozagantes sin sostén y en pantaloneta de fique, aves exóticas y en canastos frutos de la tierra. Las fotos de la época así lo muestran abundante. Cocos, ñame, papa, yuca, plátano, cubios, hibias, nabos, café, maíz y algo de narigueras y collares de oro que cambiaron por espejos.
Tal vez no conocía el nuevo territorio las vacas, - mucho menos las sagradas – los caballos, los burros, los gatos y los perros que sirven hoy de mascotas y montan en los buses articulados. La nación no era ganadera ni existía la aftosa. Muchos animales como las boas, el guatín o borugo, el caimán, los micos, los papagayos gozaban en la selva resguardados como en reserva natural y paraíso vegetal.
Hoy, después de tantos años de cacicazgos y republicanismo importado desde Francia y de tanta ciencia económica traída desde Inglaterra, todavía no hemos salido de nuestra ingenuidad. No nos hemos descubierto a nosotros mismos. No sabemos si somos un país agrícola y ganadero o si prevalecen las minas, como el oro, el petróleo, el níquel, el ferroníquel, la magnetita, el uranio, el carbón, el platino, las esmeraldas y sus exiguas regalías que sobrepasan hoy los rendimientos del café.
No sabemos si vale más la tierra que permite correr libremente el agua, que permite asentar miles de especies de animales terrestres y con alas, miles de peces, y que contiene valles, montañas, hondonadas o cañones, guaduales, humedales y tierras fértiles donde se producen hortalizas, tubérculos, gramíneas, frutas de toda clase.
Ni tampoco sabe el Gobierno si vale más cada región por sus yacimientos de oro, de platino, manganeso, petróleo, platino o hulla, cobre, aluminio o plata en rama. No hay inventarios que conozca el público y que se den a conocer en estadísticas y textos al alcance de escuelas, colegios y universidades. Más saben o pretender descubrir las Oil Companies, las Canadian entreprises, la BP, los países extranjeros, que lo que pueden saber y hacer nuestros ingenieros y economistas colombianos.
No se sabe si es mejor invertir en nuestros campos y dotarlos de maquinarias eficientes y en ingeniería que los modernice, protegiendo ríos, quebradas, nacederos de agua, lagunas naturales, regadíos adicionales y convertir a Colombia en un inmenso reservorio alimenticio para exportar a naciones industrializadas como EE.UU., de toda Europa y Asia. Mientras tanto el gobierno insiste en la aprobación del TLC con nuestro lejano socio del Norte, olvidando a sus vecinos suramericanos.
Vemos cómo máquinas monstruosas y procedimientos legalizados ocultamente despojan montes, valles, mares, ríos, archipiélagos que se conceden para explotación a compañías extranjeras por la ominosa Agencia Nacional de Hidrocarburos y el Ministerio de Minas. Se destierran y desplazan sus habitantes porque Colombia es nueva potencia minera para el mundo, no para sus rasos habitantes. Se conceden “aprovechamientos” a unos cuantos avivatos y Colombia se erosiona y sus fuentes de agua se contaminan o acaban. El itinerante ministro Cárdenas con su experiencia en la Federación de Cafeteros, en Anif y otros asientos tendrá que ver cómo frena estos apetitos voraces que están minando los suelos y el ecosistema del Cauca, que denunció Camilo González Posso con Gran Tierra Energy*, de Chocó, Marmato, Santurbán y los canadienses, de Carlarcá, Huila, Tolima, Meta, Valle, Cundinamarca, San Andrés, patrimonio de la Humanidad, y otras muchas más regiones de Colombia.
01-10-11 8:12 a.m.


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