miércoles, 5 de octubre de 2011

COMPASIÓN POR ESTOS CANALLAS

Por: Guido Germán Hurtado Vera
Historiador y Politólogo

Dudo que estos canallas hayan leído en su vida el estupendo libro de Don Miguel de Cervantes Saavedra, “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Lo aseguro porque el argumento medular de la obra está estrechamente ligado con el concepto de la honestidad. Un valor ético que en las acciones cotidianas de estos canallas no se encuentra por ningún lado.

Por el contrario son gente baja y ruin. Fueron a la escuela y de ella nada aprendieron. Y eso, que los maestros de ese entonces resaltaban la enseñanza de la ética y la moral. Una asignatura, que todavía hoy tienen pendiente por cursar y aprobar.

Andan a toda hora colocando en entre dicho la dignidad de los otros. Los otros son corruptos, embusteros y gente de no confiar. Viven denigrando de la sociedad en la que viven y a la cual nada le proponen para mejorarla. Por sus poros canallas brota una mezcolanza de desprecio y rencor. Por ello, los distingo como canallas resentidos.

Establezco que sí no han leído a Cervantes, menos aún a Aristóteles. Éste filósofo griego, escribió en su libro “La Política”, que quien desee gobernar la polis o ciudad, debe primero gobernar a su familia. Cuidar de su esposa e hijos, y ante todo no maltratarlos o lastimarlos. Y que si lo anterior sucediese (se dice que algunos canallas ya apalearon a sus esposas) no podrán ser dignos de gobernar la ciudad. Porque en el día de mañana esos simples canallas se convertirían en expertos canallas, no sólo en el arte de maltratar a su familia sino en el arte de despojar a los ciudadanos que tanto ambicionan gobernar.

Otro autor que, seguro estoy, estos canallas ignorantes no saben que existe: Fernando Savater. El filósofo español en su libro “Ética para Amador” escribió: "Lo contrario de ser moralmente imbécil es tener conciencia". Una frase que les recomiendo a estos canallas para que intenten interpretarla, claro está sí sus capacidades se los permite. Ya que andan siempre acabando a como dé lugar con la decencia de las personas.

Como estos canallas son tan extravagantes, pretenden maquillar de repente su discurso con valores como la honestidad, la transparencia, el pudor y el apego a la legalidad. Les recuerdo canallas ignaros que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

Parafraseando a Cervantes Saavedra, nosotros, a los que constantemente agravian, somos hombres y mujeres serenos, racionales e inteligentes y sabemos disimular sus tantas ofensas, falsedades y vilezas, porque tenemos hijos que criar, educar y sustentar. Así que, no pondremos nuestras manos limpias en sus espaldas canallas. Que desde nuestro proyecto de vida, les perdonamos todos los agravios que nos han hecho, y que de seguro seguirán haciéndonos.

Y todo porque por “canallas” como ustedes sentimos únicamente… compasión.

Santander de Quilichao, 30 de septiembre de 2011.

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