lunes, 3 de octubre de 2011

EL BOTIN O LA GLORIA

Edgar Calvo García

Mi vinculación a la política desde hace muchos años me ha enseñado que es una de las actividades más complejas, pero considero, al igual que muchas personas con las que he conversado, que lo atractivo de ella radica en la libertad que se te reconoce una vez entras, pues a medida que vas entendiendo la trama social, aclaras tus propias decisiones y las acciones de los demás.

Antes que se defina quién va a ser el alcalde o la alcaldesa del municipio, es urgente aclarar que el mejor triunfo está en la tolerancia, en el respeto por la dignidad de los que no están en concordancia con nuestras ideas y candidatos, de lo contrario serán las tragedias provocadas por la delincuencia las que nos recordarán lo que realmente somos: hermanos de un solo pueblo.

Es un acierto histórico que una mujer llegue a ser la próxima alcaldesa de Santander de Quilichao; así quedaría demostrada nuestra tolerancia.

La irrupción de una mujer en el poder municipal no sería un continuismo, contrario a ello experimentaríamos la continuidad, cuyo fundamento es el tiempo que a diario nos trae algo nuevo, aunque para ver esa novedad dependemos de nuestros intereses personales, y de la estrechez o amplitud de nuestro corazón.

Hoy es Lucy Amparo la candidata del Partido Liberal Colombiano, y vale la pena aclarar que cada uno de los candidatos a la alcaldía son un proyecto popular, y aunque insistamos en lo contrario con nuestras posturas divisionistas, con nuestras posturas demoledoras y con nuestra común intolerancia, la razón de ser de la democracia es esa: hacer campañas políticas respetuosas para demostrar de esa manera que se gobernará con seriedad.

Yo creo en la candidata Lucy Amparo porque puede aprender de cada uno de nosotros, como también de sus opositores, y que a diez de últimas, como decían los viejos, nos darán sus manos en el momento en que se necesite de lo mejor que poseen para que la vida y la gobernabilidad quilichagüeña sigan su rumbo.

Creo que la candidata tiene la suficiente sensatez para rescatar del olvido el respeto que nos dimos como sociedad comercial y culta, y de la que dan fe nuestros padres y abuelos.

Hay unas obras que despectivamente han sido catalogadas como “espectros” de la administración que dentro de poco culminará su protagonismo, como son: la nueva sede del colegio Fernández Guerra, la transformación del colegio Limbania Velasco, el moderno centro comercial La estación, el Frigorífico, el proyecto de vivienda de interés social, etc. Y sabemos que están allí porque nacieron de la imaginación de ingenieros, de expertos en topografía, de buenos arquitectos y de funcionarios de alto calibre comprometidos con la sociedad.

En la administración de esta Quilichagüeña la imaginación será el motor con el que alcanzaremos conquistas tan reales como las mencionadas.

Cuando aprendamos que el compromiso propio es un sinónimo de los afanes generales, ese día tendremos la suficiente sensatez para desatar el puño, y para comprender que no son los partidos los que deben dirigir a sus integrantes, sino los integrantes quienes deben dirigir los partidos.

Para quienes estamos vinculados en la propuesta de la candidata, seguir haciendo del progreso nuestra única alternativa sociopolítica nos hace respetuosos con la diferencia, ya que los aciertos de una administración finalmente convencen a los contradictores que sus miedos no eran reales si triunfaba una opción ajena a sus esperanzas.

¿Quiénes hacen que la política no sea bien vista? Muchos dicen que los seguidores, otros dicen que sus dirigentes, porque van por el botín, y otros más fríos dicen que los inversores. Pero yo le agregaría otro elemento, y para mí el más peligroso: la falta de educación, pues cuando el grueso de la sociedad desconoce su importancia, está condenada a ver en Europa la ratificación de nuestro salvajismo.

Estoy con Lucy Amparo, porque así como conoce el efecto positivo de sus propuestas renovadoras y necesarias, también reconoce el alcance positivo de las propuestas de sus contrincantes. Y sé que la llegada de su mandato a nuestro municipio, va por la gloria de todos los quilichagüeños.

Esa es una virtud muy de las mujeres: reconocer sin trabas de ninguna clase lo bueno en los demás, y eso es lo que me asegura que Lucy Amparo es consciente de lo que es, y de lo que puede brindarnos como mandataria.

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