martes, 4 de octubre de 2011


LO QUE NO SE SABÍA DEL TLC Y LO QUE SABÍA DOÑA CLARA

 
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

Apenas dentro de unos minutos pasará Obama la petición al Congreso de EE. UU. para que apruebe el Tratado de Libre Comercio con Colombia. Se mantuvo en el congelador por casi cuatro años porque no le convenía políticamente al país del Norte. Ahora que demócratas y republicanos se están dando la mano, está en peligro de aprobarse.

De inmediato Clara López Obregón abrió la boca que también ha dicho otras verdades a favor del pueblo-pueblo. Como la negación a vender a Telecom. Mandatarios transparentes, que representen los intereses de los campesinos, de los pequeños empresarios, - porque los ricos ya tienen su capital que los defienda – es lo que necesita un ciudadano raso que vota por alguien. Clara López ha demostrado que le duele la gente común, la ciudad. Que no vende a sus electores al mejor postor.

“Tenemos preocupación con el TLC con Estados Unidos por temas como el servicio de la educación, el sector agrícola. No es un tratado entre iguales, cuando hay subsidios no hay competencia”. “El TLC le otorga a Estados Unidos tratamiento preferencial con relación a la competencia de terceros en productos claves, lo cual va en detrimento del interés de la producción nacional”*.

“En materia agrícola el TLC elimina inmediatamente los aranceles para casi 70 por ciento de las exportaciones agrícolas de Estados Unidos a Colombia y la gran mayoría de los productos procesados. También elimina el uso por Colombia de las Franjas de Precio de la Comunidad Andina (aranceles variables), asegurando así que nuestro país deje de aplicar la protección arancelaria que le otorga este mecanismo de integración subregional”, dijo la mandataria a El Espectador.

“Simultáneamente, se abren las puertas al libre flujo de capitales y a servicios extranjeros como en educación, a los tribunales internacionales de arbitraje, deslegitimando la justicia colombiana, reforma el sistema de propiedad intelectual, de manera que las transnacionales puedan consolidar sus monopolios y sus precios, así como se establece un capítulo de compras del sector público que apunta a impedir que las empresas colombianas puedan continuar suministrando recursos a las empresas estatales. Todo esto y otros aspectos lesivos para la productividad colombiana hacen que el TLC sea un instrumento de anexión a la economía norteamericana”, señaló López Obregón cuando fue presidenta del Polo Democrático Alternativo, recuerda El Espectador.

Todo está en concordancia con la nula atención a los problemas del campo. Se sigue insistiendo que se les va a devolver o dar otras tierras a quienes el paramilitarismo y la guerrilla se las arrebataron. Pero nada se dice de subsidios a compra de abonos, semillas, por inundaciones por invierno, a pérdida de cosechas por sequía, a asesoría técnica y mejoramiento de modos de producción. Ahora se favorecerá a la producción del granjero norteamericano que sí tiene subsidios, vivienda y maquinaria para sembrar y cosechar.

Por eso es lesivo y en condiciones de desigualdad este Tratado. Colombia no puede competir lealmente con EE. UU. Santos y el Congreso no pueden poner a los campesinos a morirse de hambre. Tendrán que decirles que el campo se acaba y que se vengan como desplazados por el TLC a la ciudad a pasar hambre y desamparo. Tampoco se cumplieron las condiciones para la contratación laboral para que EE. UU. procediera a aprobar el TLC. Sigue la tercerización de Bolsas de empleo y Cooperativas de Trabajo. Todo ha sido una burla.

El Ministro de Comercio estaba de cumpleaños y feliz se frotaba las manos porque habrá contratos por mil para diez amigos y cienmil campesinos quedarán sin pan.

03-10-11 - 5:25 p.m.

* http://www.elespectador.com/noticias/bogota/articulo-303233-clara-lopez-manifesto-su-desacuerdo-el-tlc-eeuu

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