lunes, 10 de octubre de 2011

Males y retos del Cauca

CARLOS E. CAÑAR SARRIA

La clase política caucana tiene un alto grado de responsabilidad por la situación socioeconómica del departamento. En realidad, el Cauca no demuestra un ascenso significativo en el orden de desarrollo humano. Es vergonzoso que la región siga siendo considerada una de las más atrasadas. A la clase política le corresponde responder por no ser vocera de los problemas regionales ante las instancias de poder.

Muy lejos está el Cauca de los procesos de modernización y de modernidad. No se evidencia una infraestructura tecnológica que posibilite a los caucanos ser competitivos con otras regiones, mucho menos se ve ese empuje empresarial que posibilite la creación de fuentes de trabajo que permita la dejación de las condiciones de pobreza. El desarrollo desigual de las regiones colombianas es un obstáculo a la modernidad. A los políticos sólo se les ve la cara en épocas preelectorales y electorales y después desaparecen como por arte de magia; no hacen presencia sobre todo en los momentos difíciles. Los partidos políticos fungen como maquinarias electoreras pero no como verdaderos intermediarios entre la sociedad civil y el Estado. Los congresistas -con algunas excepciones- carecen de trabajo legislativo que contribuya al bienestar de la gente que teóricamente dicen representar. En el Cauca no se sabe en qué ha quedado el denominado ‘trabajo de bancada’, pues da la sensación de de actuar desunidos ante los resultados observados.

Asunto que nos lleva a pensar que la crisis del Cauca no es sólo económica sino también de valores humanos. Lo cual hace necesario ir pensando en la búsqueda, preparación y consolidación de una nueva clase política, que deje a un lado prácticas como el clientelismo, la politiquería, las divisiones intestinas, las prebendas personales o sectoriales y que sea capaz de crear un verdadero proyecto de región que a mediano o largo plazo se traduzca en el mejoramiento de las condiciones de vida y en la convivencia civilizada. Cuando se habla de una “nueva” clase política, no necesariamente significa circunscribirla en los jóvenes, pues no pocos comenzaron jóvenes y envejecieron con el poder y el Cauca sigue igual o peor. No es cuestión de edad sino de verdaderos compromisos. De verdaderos dirigentes y dolientes.

En épocas como la actual, es común que no pocos candidatos manejen un discurso demagógico donde suena demasiado la palabra “cambio”. Es necesario no jugar con las necesidades de las personas y hablarles claro para no despertarles falsas expectativas que al poco tiempo hagan que se desencanten más de la política. Muchas acepciones concebimos sobre la política en el buen sentido del término. Entre ellas: el arte de lo posible, la capacidad de cohesionar un pueblo en objetivos comunes, la búsqueda y encuentro de oportunidades colectivas, cambiar para mejorar, el ejercicio del poder para creer, etc.

Esperamos que quienes resulten favorecidos electoralmente el próximo 30 de octubre, realicen esfuerzos en la búsqueda de cohesión social en torno a un proyecto de región que signifique un nuevo amanecer para los caucanos. Discernir muy bien es cuestión de responsabilidad.

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