jueves, 6 de octubre de 2011

Mitos de Tunía, Cauca

Por Phanor Terán

Con ocasión del aniversario de Tunía, tuve ocasión de escribir una pequeña reseña de los avances que hemos realizado sobre la historia de la misma población.

Y solo consigné en ella, lo que podía ser demostrado, lo que podía ser documentado, valga decir con un cierto asomo de verdad y de conocimiento.

La publicación fue multiplicada por diversos medios, cosa que se debe agradecer enormemente. Sorpresa mayúscula tuve cuando a la biblioteca de la Casa de la Cultura, llegaron algunos estudiantes que tenían como tarea documentarse aún más sobre la misma historia de la población.

Sorpresa aun mayor cuando el interés de los educandos, a solicitud de sus docentes, era la de averiguar sobre ciertas leyendas que han pasado de generación en generación: el robo de las campanas de oro que según dicen reposan en un lugar misterioso llamado La Chorrera, y sobre el incendio de la población y el asesinato del cura doctrinero por parte de los indios paeces.

Por más respetables que parezcan tales versiones, no hay hasta ahora nada que nos permita verificar que hayan acaecido.

Se, y hay documentación, que a fin de combatir a los paeces, indomables, y por cierto no muy amistosos vecinos de los indígenas de este lado de la cordillera, la iglesia inventó tales historias para poder sentar sus reales y dominios entre las demás tribus indígenas, enemistad que todavía sobrevive y de lo cual es buena muestra, el reciente comunicado enemistoso del movimiento “Los nietos de Quintín Lame”.

Ni ayuda el oscurantismo de los docentes como tampoco la actitud oscurantista y radical de los nietos del Quintín Lame.

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