domingo, 27 de noviembre de 2011

El espíritu de equipo

FABIO ARÉVALO ROSERO MD*

Lo mejor del trabajo en equipo es que siempre tenemos a otros a nuestro lado. Un equipo es un colectivo de personas con habilidades complementarias comprometidas en un propósito común. Tienen en conjunto unas metas de desempeño y un método de trabajo, del cual todas son mutuamente responsables. Los equipos sin metas se convierten en un comité más. Trabajar en equipo no es una virtud, es una elección consciente y voluntaria que surge construyendo confianza sustentada en las dificultades humanas de sus integrantes, ante sus errores, temores, y dificultades.

Los líderes y gobernantes, para conducir y regir los destinos de una empresa o de una comunidad, deben ser más visionarios que estrategas, más agente de cambio y servidor que ingeniero o arquitecto, más conductores que narradores. Y más que operativos deben ser brillantes soñadores con profundo conocimiento de su medio. El alto dirigente debe tener una visión global, una macrovisión de las cosas para captar lo esencial y dejar a sus colaboradores y especialistas la microvisión para captar los detalles. Una visión es un futuro realista, creíble y atractivo para su organización. Es una idea tan motivadora que incentiva las habilidades, talentos y recursos necesarios para que esta se materialice.

El éxito de un buen gerente está en la capacidad de liderazgo que pueda desplegar para influir positivamente en la gente de su sector. Ello es posible cuando se apoya en un buen equipo integrado por una especie de sabios, especialistas o expertos. Sacar adelante unas estrategias y un plan de trabajo institucional requiere del apoyo, los conocimientos y la energía de un grupo de gente que los acompañe, con valores compartidos, con ideales comunes, más allá de las diferencias que inevitablemente existirán.

El poder de un dirigente se deriva principalmente de la capacidad de inspirar a los demás, especialmente a sus compañeros de equipo. Todos nos necesitamos unos a otros para llevar a cabo las ambiciones. La inspiración provocada en la gente genera un fuerte estímulo para una participación ciudadana legítima, independiente de la mera motivación. La palabra “motivación” solo ha servido tantas veces para vender libros y conferencias. No se trata de “motivar” sino de equipar a las personas con las habilidades y conocimientos necesarios para autoinspirarse. Es entregarle las herramientas a cada individuo para que active sus fortalezas persuadiéndolo a tomar riesgos y decisiones apropiadas.

Esto no se logra creando seguidores, como en el caudillismo, sino implementando un sentimiento generalizado de liderazgo. Antes de pensar en cómo motivar, se debe comenzar por no desmotivar para mantener el entusiasmo. En un futuro cercano el mundo será de los apasionados, de quienes estén inspirados, será de aquellos que no sólo cuenten con grandes caudales de energía sino que puedan transmitir esa energía a quienes están a su alrededor. Es el modelo del líder o gerente posmoderno, con visión, que tiene como principio una alta capacidad de servicio, con espíritu de equipo. Ese factor que da a las organizaciones ventaja sobre sus competidores.

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*Campeón del Mundo JMS

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