viernes, 11 de noviembre de 2011

EROTISMO Y ARTE

Rodrigo Valencia Q
Especial para Proclama del Cauca

Veían un libro de fotos antiguas; algunos desnudos insinuaban sensaciones al borde del deseo, sin atrevimientos procaces; sus modelos, entre tonos redondeados y aterciopelados, exhibían un esplendor de época, años finales del siglo XIX y primeras décadas del XX. Competían con otras bien audaces pero que a la regla de hoy parecerían ridículas, y, claro, el ojo de la moralidad común aún era implacable, acusador; el escándalo todavía era historia presente.

Ilustración: foto de los años 20


En el erotismo sí veo presencia real del arte, pero la pornografía me parece un despojo de la realidad, como quien enseña a la distancia, a un perro hambriento, un hueso carnudo, comentó D.

R: Mire, en esas fotos el erotismo es arte; es clasista, decanta y sugiere percepciones, da margen a la imaginación, a la intriga; tiene poesía y belleza, es muchas veces sutil, insinúa, crea situaciones. La pornografía es directa, grosera, descarnada y golpea a la mayoría, porque los sentimientos quedan al margen, los sentidos se saturan grotescamente y el alma queda desplazada al último lugar.

D: El erotismo es realismo natural..., como la sabiduría de “Las mil y una noches”... "Consumada sabiduría en todas las cosas", le oí decir hoy al poeta en una conferencia.

R: “La redondez de un seno nos puede estremecer”, dijo otro vate que miró el fondo de las cosas, con larga y huraña semblanza, como entre amaneceres alucinantes. Pero dentro de las contradicciones, absurdos y el surrealismo de esta vida, la moralina se entremete en todo, empaña la clara percepción de la realidad. Hay una inocencia que no se mancha con el grito doloso de los puritanos. Y a propósito, hablando del absurdo, hoy comencé a leer una obra que me regaló una amiga: “Fin de partida”, de Samuel Beckett: "Para mi querido amigo, maestro de la absurdidad", dice la dedicatoria; claro, nada qué ve con el tema que nos ocupa ahora; de una inquietud pasamos a otra absurdamente, como hacen los pensamientos que violan toda vigilancia del orden y la razón.

D: De Samuel Beckett leí algunas líneas en el Magazín Dominical, pero no hallé la motivación suficiente para leerle ningún libro. Hizo furor en otro tiempo “Esperando a Godot”, con su teatro del absurdo.

R: He tenido la misma experiencia suya; es decir, sólo he leído lo que aparecía en los magazines dominicales de El Espectador; pero afirmo que el absurdo es mi conocimiento natural, y por ese lado me habría invitado la lectura, si no me hiciera el de la vista gorda con muchas cosas...

D: Yo pienso lo mismo. No hay que hacer un gran esfuerzo para ver el absurdo como una de tus líneas temáticas.

R: La vida es tan absurda y esquiva... Nadie toca el fondo… Y los audaces son mirados con recelo…

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