Sé
Sé que éste no es el solo manuscrito
ni el final de una historia que se vierte
sobre lo que se calla y lo descrito
En la altanera siembra de la muerte
o en la resurrección del nacimiento
que hace al humano vulnerable y fuerte.
A las puertas estoy. Es el momento
de cruzar el dintel iluminado
con humildad y sin remordimiento.
Atrás quedan el campo limitado
la ignorancia del propio desatino
el habitar en lo deshabitado.
Queda el pulso febril, queda el camino
desandado mil veces y mil veces
vuelto a empezar en busca de un destino
Sublimado en las uvas y en las mieses
porque el humano el desconocimiento
y la altivez es deuda que con creces
Se paga con trabajo y sufrimiento
en una fulgurante dentellada
de áspero sol e inútil movimiento.
Sola voy con el ánima cansada
presta a calzar la nueva vestidura
que ha de ser mi cobijo y mi morada.
Adiós cárcel de pátina más dura
que el pedernal. Camino de otra estrella
voy con mi desazón y mi cordura
del polvo al mar, del barro a la centella.
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