sábado, 12 de noviembre de 2011

Juan Carlos López Castrillón


EL RETO LIBERAL

Durante sus 163 años de existencia el partido liberal ha vivido momentos difíciles y gloriosos. En ese lapso ha realizado grandes e innegables transformaciones en beneficio de la sociedad colombiana buscando construir un país más justo y equitativo.

Igualmente ha sido un partido que ha sufrido los rigores de la persecución y también, hay que reconocerlo, se ha contaminado de los mismos fenómenos que han afectado a nuestro país en las últimas décadas. Ello le costó la vida a Luís Carlos Galán y a millares de compatriotas, en una lucha que aún no ha culminado.

Las más importantes acciones liberales del año pasado y el corriente, para no ir muy lejos, han estado ligadas a legislar a favor de la generación de empleo para los jóvenes, a la reivindicación de las víctimas del conflicto y a la devolución de tierras a los afectados por el mismo. El jefe de esa colectividad es ahora el nuevo ministro de trabajo y después de 12 años de oposición las ideas liberales son las ideas que gobiernan. A la par se desarrolla un ejercicio de reunificación con Cambio Radical y de seguro sectores liberales que están de paso en otras toldas, o no militan en ninguna, considerarán en su momento el regreso, si somos capaces de construir un entorno para ello.

El liberalismo ha elaborado durante los últimos años un discurso de corte social coherente y hoy tiene más presente y futuro que cualquiera de las organizaciones políticas que existen en Colombia. Su reto debe ser la reconquista del poder para ejecutar un programa socialdemócrata, acorde a sus principios ideológicos.

En el Cauca el reto es doble. En las elecciones de hace dos semanas ganó pero perdió. Ganó porque es el partido más votado y el que cuenta con más alcaldes, diputados y concejales en el departamento, pero perdió la gobernación, la alcaldía de Popayán y la de Santander de Quilichao. Sin embargo más allá de la reflexión simple sobre los resultados electorales, los liberales tenemos que analizar de fondo qué está pasando en cada municipio, en cada región, preguntarnos si como dirigentes estamos interpretando esas realidades y hasta dónde llega nuestra responsabilidad sobre el “voto de castigo” que sin duda se expresó el pasado 30 de octubre.

Ese es el reto Liberal en el Cauca, autocrítica, dignidad y trabajo. En un momento histórico, cuando el Partido empieza a sentir el influjo de los buenos vientos que a nivel nacional empiezan a soplar, en nuestra región la tarea no puede ser distinta.

En lo personal, pero hablando en plural, si bien es cierto perdimos una elección a la gobernación, no nos podemos sentir derrotados, pues lo que hay en este Cauca es liberalismo y espacios para desarrollarlo, por ello mi gratitud a los 140.000 caucanos que acompañaron nuestra propuesta a la gobernación, mi compromiso sincero de seguir en esta lucha y mis deseos de corazón para que al nuevo gobernador le vaya bien, el Cauca no aguanta mucho más si los indicadores de pobreza siguen creciendo.

PD: Gracias a las directivas de Proclama por permitirme este espacio que he denominado Bitácora, para opinar sobre lo divino y lo humano, espero hacerlo en cada edición de aquí en adelante.

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