martes, 29 de noviembre de 2011

Juan Carlos López Castrillón


¿COMO EMPEZAR A SALIR DE LA POBREZA?

Las cifras de la pobreza en el departamento del Cauca son patéticas y hacen ya parte del paisaje. Les sirven a los investigadores sociales para señalarnos como ejemplo de subdesarrollo a nivel nacional y a nosotros, los políticos, para hacer campaña elucubrando como resolverla.

Aquí tenemos vergonzosos liderazgos: en desplazados, analfabetismo, mortandad infantil y materna, en Necesidades Básicas Insatisfechas, en desnutrición, desempleo, violencia, cultivos ilícitos e incomunicación geográfica, entre otros males o pasivos sociales.

Esa es parte de la cara triste de nuestra tierra, es la deuda que tenemos por pagar.

Del otro lado de la moneda está la parte amable: nuestra gente, su diversidad, nuestra historia, las riquezas naturales, nuestra potencialidad agrícola, hídrica, turística, energética, minera, industrial y comercial, entre otros activos. Desafortunadamente hoy somos más un espacio para la potencialidad que para la realidad. Nuestros verbos se conjugan en futuro.

Tenemos un departamento por construir. O será por reconstruir. Se requiere Liderazgo y Gestión. No de una persona, superman no existe, de una sociedad.

El diagnostico lo conocemos. Lo acabamos de certificar debatiéndolo tibiamente en la pasada campaña electoral. La pregunta es ¿Cómo salimos de esta situación? ¿Cómo hacemos para que la cara buena del Cauca se imponga sobre la mala? Esa discusión en términos de debate electoral fue más tibia aún, casi inexistente. Quedó para ser dada en los sectores académicos y en los medios de comunicación, pero ahí no se toman las decisiones.

Pero hay que hacerlo. Hay que opinar diciéndolo.

La respuesta es casi de manual: para salir de la pobreza en el Cauca necesitamos prioritariamente generar más ingresos para la gente y a la par construir más equidad y más bienestar. ¿De qué nos vale una doble calzada entre Santander y Popayán si la gente no tiene con que hacer mercado? La prioridad es trabajo para los caucanos.

Frente a una respuesta siempre habrá otra pregunta o discrepancia y este tema sí que genera discrepancias. Y eso está bien, pues nadie tiene la verdad revelada ni se las sabe todas. Lo que hacemos son aportes, máxime cuando la responsabilidad para liderar estas respuestas las tiene ahora otro sector político.

Si somos un departamento rural y ahí se concentran nuestros problemas, pues entonces buena parte de los esfuerzos y el presupuesto hay que enfocarla hacia el campo, sin olvidar apoyar la competitividad de los demás sectores, entendiendo que si el campo produce en mayor cuantía ello genera empleo en todos los sectores de la economía.

Para ello, primero, hay que fortalecer en lo que somos competitivos, por ejemplo: respaldar el crecimiento en café, caña panelera, cacao, plátano, frutales, papa, yuca, aromáticas, piscicultura, hortalizas, lo forestal, lo ganadero y hasta el mismo fique en sus nuevas alternativas, para señalar algunos productos.

Segundo, debemos trabajar en el fortalecimiento de las cadenas productivas y en generar valores agregados a las materias primas, esto se llama agroindustria. Allí está el negocio más rentable y la posibilidad de exportar.

Tercero, lo anterior suena simple, pero implica crédito, asistencia técnica y apoyo a la comercialización, además de vías e infraestructura. En ello debe actuar el gobierno, pues es su responsabilidad, máxime cuando se nos vino encima el TLC. Todo lo que se haga en pro de este sector redundará en beneficio de todo el Cauca y ayudará a construir la paz.

¿De dónde sale la plata? La respuesta es “sembrar las regalías”.

En la pasada campaña propuse crear un Fondo de Desarrollo Agropecuario que cofinancie estos procesos, el cual, utilizando una buena parte de este nuevo presupuesto de regalías posibilite hacer gestión para jalonar otros recursos, tanto de orden nacional como internacional, que dinamicen la economía campesina y ayuden a modernizarla.

Ahora, solo enuncio un segundo punto. Este proyecto no se consolida sino se le apuesta al tiempo a la Educación. Este tema es de más largo aliento pero hay que abocarlo buscando calidad y cobertura, las cuales no se construyen de la noche a la mañana y básicamente necesitan también presupuesto.

Pero esto para otro escrito.

Concluyendo: Productividad y competitividad del sector agropecuario para afrontar los retos inmediatos y Educación de calidad para construir un mejor presente y futuro. Esa es la tarea que debemos hacer. Allí debe estar la inversión prioritaria de las Regalías.

Amanecerá y veremos.

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