Por: Yamil Orlando Mendoza Chacón
Los colombianos empezamos a respirar cuando conocimos la noticia según la cual las vigencias futuras no se volverían a aplicar y por lo tanto, nuestros gobiernos trabajarían con la plata real más no con la figurada.
Las vigencias futuras equivalían al endeudamiento presente con un pago posterior con base en unos posibles ingresos futuros, calculados con un margen amplio de captación posterior y considerando siempre que dichas entradas nunca se verían afectadas, así se viera menoscabada la economía global como sucede en estos momentos.
Pero, con sorpresa, encontramos que se consiguió la justificación para poder utilizar de nuevo esta figura, lo que nos lleva a trabajar para pagar a futuro y no a trabajar para disfrutar el presente.
Como un aporte, sería conveniente que las personas que van a nombrar en los ministerios y entidades de gobierno, como mínimo, les dieran un curso de inducción para que tuvieran un conocimiento, así sea ínfimo, sobre el sector en el cual se van a emplear.
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