martes, 1 de noviembre de 2011

Las lecciones de las elecciones

Por Alfonso J. Luna Geller

Conocidos los resultados electorales, en Santander de Quilichao, creo que es importante examinar qué comunidad fue la que sorpresivamente se pronunció en las urnas, pues el mismo día de la jornada electoral, era impensable que Eduardo Grijalba, el nuevo alcalde, fuera a obtener más de 19.000 votos. Los más optimistas de su equipo “Unidos por Quilichao” pregonaron a lo largo de la campaña que su meta era lograr unos 16.000 votos, que les habría bastado para hacerse a la Alcaldía.

Este capítulo de elecciones locales indica muchas cosas de la ciudadanía votante y deja un mensaje claro que comencé a deducir a raíz de otro recibido de un amigo: “He pensado toda la noche y lo que va corrido del día, nuestro pueblito es eso, el pueblito: cantinero, botellero, arrabalero, bullicioso, desordenado... nos equivocamos proponiendo una idea de ciudad, la mayoría no lo entendió, la confundieron fácil, en medio del trago y del bullicio se dejaron encantar donde no había encanto... retrocedimos; pero valió la pena haberlo intentado, demos por aceptado que también un número importante lo entendió... Dios nos puso en este camino para sembrar la semilla, nos corresponde esperar los días de lluvias que más adelante vendrán, de eso estoy seguro!!!!!”

En primer lugar, fue presumible la comisión del delito de trashumancia; unos 3.000 electores extraños a Santander, procedentes de Jamundí y otros municipios vecinos, llegaron a inducir y definir unos resultados que nada tenían que ver con la voluntad de los quilichagueños. A pesar de la denuncia presentada por el Directorio Liberal Municipal – el 18 de julio -, su consumación fue permitida por el Consejo Nacional Electoral, al expedir una resolución del 18 de agosto – que con sabor politiquero – rechazaba algo que no se había exigido: la extemporaneidad de la impugnación de las inscripciones; se hicieron los que no entendían pues lo que se denunciaba era la presunta comisión de un delito, no el acto administrativo de inscripción de cédulas, delito del cual no podían argumentar que se habían vencido términos para investigarlo, prevenirlo y sancionarlo. Al no haber actuado oportunamente, dicha trashumancia quedó avalada con la expedición del nuevo censo electoral publicado el 28 o 29 de octubre, que incorporó a los trashumantes y los votos aparecieron con visos de legalidad en las urnas. Al consultar este punto con uno de los abogados del Consejo Nacional Electoral, respondió, olímpicamente, que esa entidad no era competente para conocer e investigar delitos, a pesar de tener pruebas, sino la Fiscalía General de la Nación. Nuevamente, se hicieron los de la vista gorda con la normatividad legal que les obliga (Código de Procedimiento Penal): “El servidor público que por cualquier medio conozca de la comisión de un hecho punible que deba investigarse de oficio, iniciará sin tardanza la investigación si tuviere competencia para ello; en caso contrario, pondrá inmediatamente el hecho en conocimiento de la autoridad competente”. Todavía no lo han hecho.

En segundo lugar, se presentó un fenómeno interesante y positivo a futuro, bien aprovechado por la campaña del alcalde electo Grijalba Muñoz, que responde fundamentalmente a la participación inusitada que tuvo la juventud en esta campaña y en la jornada del pasado domingo 30 de octubre, al ser incorporada como elemento fundamental y decisivo en el debate electoral. Fue un ingrediente novedoso en el cual a los jóvenes se les dio oportunidad para la búsqueda de identidad propia, para su necesidad básica de vivir nuevas experiencias y así, probaron y experimentaron las oportunidades que les ofrece el sistema. Decía que positivo a futuro porque a pesar de lo interesante, la participación se hizo de forma desorganizada, rompiendo los cánones de la "convivencia armónica", como barras bravas, con fuerte presencia de los medios electrónicos – Internet – que tuvieron su mayor vía de integración y deformación, pues fueron permeables a actitudes agresivas e intimidantes hacia los otros sectores del debate. Positivo de todas maneras, pero con una lección: la juventud es un valioso componente social que debe organizarse teniendo en cuenta su necesidad de sentirse perteneciente a algo y por otro lado, que puede contribuir auténticamente a una profunda transformación de nuestra sociedad, donde valores como la solidaridad o el bien común, todavía son palabras de viejos que no deben ser tomadas en cuenta.

En tercer lugar, un fenómeno que contrasta con el anterior: se buscó como estrategia, únicamente para capturar votos olvidados, perpetuar el poder de caciques políticos del siglo pasado; negativo, lo sigo considerando, porque se vio una mezcla de intereses políticos y económicos, donde la frustraciones y esperanzas se entremezclan en un refrito difícil de explicar pero del cual muy pocos podían quedar indiferentes. Lo paradójico es que fueron muchos los que trabajaron por hacer de este fenómeno un logro electoral para que sean unos pocos los que aprovechen sus beneficios, pues en medio del caos político, todos los supuestos líderes resultan ganadores; quién sabe, de aquí a mañana, si igual ocurrirá con quienes los escogieron, lo cual no ha ocurrido antes con los cacicazgos casi feudales que le metieron la mano al proceso. Contribuyó a esto la errática evolución de los partidos políticos, según dijo en alguna parte Alfonso Gómez Méndez: “Es el único país donde no son los partidos los que escogen a los candidatos, sino los candidatos los que escogen a los partidos”. Incoherentemente, los que traicionaron a sus partidos fueron los grandes triunfadores de la jornada. Se impuso el caudillismo y por eso, recordaba en esos días de campaña el culto al Führer, al conductor que constituyó la nota básica del estado nazi, donde la exaltación del líder alcanzó su paroxismo en las grandes paradas del partido en Nuremberg, con gritos estridentes y jubilosas aclamaciones a quien sería el futuro victimario. Son cosas históricas que jamás podrán volverse a presentar, no faltará quien lo afirme, pues a pesar de que hubo información detallada en las diferentes campañas para tomar una decisión de voto informada y transparente, sin embargo, las personas decidieron elegir a un candidato patrocinado por los mismos que han sumido a la región en el atraso y la pobreza por su ineficiente e ineficaz gestión como decanos de la política en el Cauca.

Por último, creo que todavía nuestra sociedad no está preparada para las mujeres líderes, para que sean consideradas como modelos a seguir y no se les reconoce que están ayudando a cambiar los estereotipos culturales. Quedó aplazado el marco de oportunidades para la mujer, siguen, ojalá por muy poco tiempo, excluidas de los puestos públicos de comando, la mujer será alternativa viable pero a futuro, por lo menos en Santander de Quilichao; no se entendió tampoco que la reafirmación de que la igualdad de género y la participación de la mujer en la política son claves para el desarrollo.

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