lunes, 28 de noviembre de 2011

¡MALDITA GUERRA!

CREPITACIONES

POR LIC. JAVIER ENRIQUE DORADO MEDINA
Correo electrónico: jaendor70@hotmail.com

Lo ocurrido el sábado pasado, 26 de noviembre del año en curso, cuando las consabidas y odiosas Farc asesinaron con tiros de gracia al Sargento Mayor Libio José Martínez, al Mayor Elkin Hernández Rivas, al Coronel Edgar Yesid Duarte Valero y al Intendente de la Policía Álvaro Moreno, en el municipio de Solano (Caquetá), no tiene perdón de Dios ni de los colombianos de bien, ni de cualquier ciudadano del mundo, que tenga sensibilidad como ser humano, pues ¿a quién se le ocurre secuestrarlos primero, retenerlos después por más de 10 años y atarlos con cadenas (al funesto estilo de los campos de concentración alemanes de los tiempos de Hitler), para asesinarlos sin ninguna compasión ni piedad, ante un enfrentamiento con miembros del Ejército Nacional? Pues solamente a ellos, los consabidos, los jinetes del Apocalipsis, quienes con actos tan bárbaros como el sucedido, han caído en el escalafón más bajo y ruin de la conducta inhumana.

El suceso en sí mismo, remueve el alma colombiana, parte el corazón, hiere la sensibilidad, incita a la indignación popular, por las circunstancias del hecho, y promueve de una vez por todas, como ya se ha hecho antes, una movilización de toda Colombia, como un solo frente para gritar nuestro repudio y nuestro sentir en contra de ese grupo armado que tanto mal le ha hecho a nuestra patria, por casi medio siglo de oprobiosa existencia. Por eso, cae muy bien la invitación hecha a través de las redes sociales y de los grupos y asociaciones que defienden los derechos humanos y a los miembros de los familiares de los secuestrados, para participar en una marcha el próximo 6 de diciembre del presente año.

Algunos dirán que actos como el programado para esa fecha, no conducen a ningún Pereira y que no tienen razón de ser, pues no cambiarían para nada la conducta criminal de las Farc. Sin embargo, pienso que de todas maneras sería otro precedente para demostrar una vez más que nadie en Colombia y en el mundo los quiere y esa mala imagen al ser rechazados ipso facto por todo el mundo, los arrincona y los somete al repudio nacional e internacional.

También creo de todo corazón, que llegó la hora de encontrar una salida negociada al conflicto, pues ni los unos ni los otros, quieren aceptar su derrota, y se envalentonan de manera excesiva. Entonces el conflicto se radicaliza y el baño de sangre nunca acabaría, sería casi eterno, con unas consecuencias sociales imposibles de explicar y de solucionar. Por ejemplo, el anuncio del Presidente Santos de traer más armas de Turquía, a propósito de la reciente negociación comercial con ese país, para reforzar al Ejército de Colombia, sería como “echarle más leña al fogón”, como dicen por allí y seguiríamos con la guerra para siempre.

Como seres civilizados que somos los colombianos de bien, debemos propiciar de una vez el diálogo concertado y acabar esta maldita guerra que nos está consumiendo día a día.

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