Reinel Gutiérrez
Colombia es un país folclórico, y suceden cosas curiosas, trágicas, dramáticas, alegres, victoriosas y frustrantes.
Atendiendo la consigna de "más trabajo, más trabajo" los colombianos votaron por Juan Manuel Santos y pasado un año de su gobierno, Popayán ocupa el primer lugar en desempleo. Ha habido más trabajo para conseguir trabajo como algo paradójico. A pesar de las crisis nuestro país baila, se disfraza, hace carnavales, procesiones y cree que se le puede ganar en fútbol a Brasil y Argentina. La gente se vuelve intensa, y entonces un hombre colombiano lucha incansablemente por convertirse en Helenita Vargas. Se coloca la ropa de ella, usa pelucas para parecerse a la cantante, tiene las mismas tangas de la ronca de oro, y su voz y ademanes los tiene similares. Hay que agradecer que el atuendo de Helenita para cantar era largo, de lo contrario a su imitador se le verían las piernas peludas. Una mujer también lucha por ser hombre, y entonces aparece en el escenario como el cantante Juanes, y dice que tiene la camisa negra y otras cosas también trigueñitas del artista. En ese vaivén va Colombia mientras sube el precio de la gasolina, los paras no paran, la narcopolítica y la corrupción siguen campantes.
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